Vendaval colchonero

Vendaval colchonero

¡Qué bien! ¡Por fin la liga de fútbol femenino regresó! Sí, los partidos de pretemporada están bien, pero tan solo son un aperitivo para engatusar al paladar. Lo importante, lo verdaderamente importante es la competición oficial, y dentro de ellas, la más importante es la liga.

El derbi de Madrid

Quiso el calendario, caprichoso como un niño en una feria, que la primera jornada deparara un enfrentamiento entre vecinos, lo que se llama desde tiempos pretéritos un derbi. En este caso el derbi con más solera de la ciudad de Madrid, el que enfrenta al conjunto con rayas rojas y blancas al de la franja roja, es decir el Atlético de Madrid y el Rayo Vallecano. Que no te engañen con luces de colores y parafernalia comprada en la milla de oro, aunque te endosen otros con la labia de un vendedor de enciclopedias y te lo metan por los sentidos como si fuera el maná de los dioses, este y solo este, vallecanas y colchoneras son las que disputan el derbi madrileño más veterano de la liga Iberdrola.

El Atleti, un vendaval 

Las rojiblancas saltaron al césped de la Ciudad Deportiva Wanda de Alcalá de Henares con la intención de poner cerco al área rayista. El acoso fue continuo y sistemático. Se utilizaban las bandas con acierto, se hacía uso del juego interior, del pase largo y del toque corto. Todas las facetas llevaban el cuño del equipo local. El balón tenía un dueño y este, egoísta, no lo compartía con el rival, al contrario cuanto más lo poseía más gozaba de él.

El Rayo intentaba despertar, pero no acababa de amanecer. El Atleti se aferraba al metrónomo e imponía el tempo. Se jugaba cómo, cuándo y dónde las rojiblancas querían. Con este guion, el desenlace no podía ser otro, a los nueve minutos el cuadro local ya ganaba.

Las visitantes no bajaban los brazos, hay que admitir la enjundia de las representantes del barrio más genuino y popular de la capital, fieles a ese gen vallecano nunca se dieron por vencidas, aunque era imposible achicar tanta agua, nunca dieron el barco por hundido. Los intentos de ataque se diluían en el centro del campo o como mucho, un poquito más allá, en los pies de alguna defensora rojiblanca.

Treinta minutos pasaron hasta que el Rayo puso un uy en las gargantas de los espectadores. A trompicones, no sabemos cómo, la delantera visitante se llevó un balón entre varias zagueras, y no sabemos cómo, no fue capaz de introducirlo en la portería. Segundos después llegó la losa donde se cimentó la goleada, el dos a cero alejó el horizonte, y cuando al borde del descanso el Atleti consiguió el tercero, la ventaja se multiplicó al infinito.

Nada cambió

Los que esperaban una reacción contundente por parte del Rayo tras el descanso, se vieron defraudados. El segundo acto fue una clara continuación de lo presenciado en la primera mitad. Los cambios de algunas protagonistas no alteraron el dinamismo de la obra. El dominio continuó, la sensación de que algún gol más se podía conseguir en cualquier momento era perenne, las ocasiones se sucedían porque el Atleti no aflojaba, no paraba para recobrar el aliento, si había que descansar se hacía sobre la marcha, para no conceder al rival un segundo de sosiego.

A la hora de juego el Rayo nos propició otro uy, y casi  como en el anterior, unos minutos más tarde el Atleti elevaba el marcador a la categoría de gigante. Era normal, era lógico y por qué no decirlo, era justo. Por consiguiente llegó otro más, el quinto, con tiempo por delante para temor de los aficionados visitantes y regocijo de los locales. Las oportunidades siguieron, la bola, imantada por el arco rayista prosiguió su peregrinaje en el área de las vallecanas aunque ya no quiso visitar el fondo de las redes dejando el resultado con un estirado cinco a cero.

Meritorio partido de las chicas de la orilla del Manzanares que supieron controlar todos los aspectos del juego. A las jugadoras de la Avenida de la Albufera les cabe el honor de haberlo intentado durante los noventa minutos.

FICHA TÉCNICA

ATLÉTICO DE MADRID – Lindahl, Van Dongen, Aleixandri, Menayo (Tounkara 72´), Meseguer (Santos 80´), Banini (Álvarez 80´), Sheila (Sampedro 63´), Maitane, Latorre, Ajibade (Kgatlana 63´) y Deyna.

ENTRENADOR – Óscar Fernández

RAYO VALLECANO – Larqué, García, Ballesté, Bores, Andújar (Struck 73´), Pauleta, Aedo (Ponciano 54´), Fernández (Cabezas 89´), Sáez, Leles (Hayden 73´) y Bautista (Bulatovic 54´).

ENTRENADOR – Miguel Ángel Quejigo

GOLES – 1-0 Maitane 9´. 2-0 Ajibade 33´. 3-0 Aleixandri 44´. 4-0 Deyna 68´(p) 5-0 Aleixandri 77´.

COLEGIADA – Marta Frías Acedo

AMONESTACIONES – Tan solo una tarjeta amarilla para la rayista Andújar 68´.

 

Autor: Emilio Mahugo

Fotografía: At. Madrid

 

 

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