Preocupación sobre el futuro del fútbol femenino

Las consecuencias del parón a causa del coronavirus en el fútbol femenino pueden ser importantes.

Después del Mundial de Francia 2019 hubo un antes y un después en cuanto a repercusión en el fútbol femenino y hace tan solo dos meses las futbolistas consiguieron firmar su primer Convenio Colectivo de la historia. Dos meses después de conseguir una subida de salario y los derechos que lograron gracias al Convenio un duro golpe está acechando al fútbol femenino, la crisis y el confinamiento provocado por el Covid-19.
Los protagonistas no se atreven a poner una cifra precisa a las pérdidas de los clubes, pero estas pérdidas pueden ocasionar grandes consecuencias para la competición. «Si no tienes un colchón, un papá masculino que te dé dinero… puedes ir a la quiebra«, explican desde el Madrid CFF,uno de los ocho clubes que anunció un ERTEs, reducciones o suspensiones de los contratos en su plantilla.El resto de clubes son el Sporting de Huelva, la UD Granadilla, el Logroño, el Atlético de Madrid, el Barcelona, el Sevilla y el Espanyol.

La cuota de Mediapro es otra de las incógnitas. «Nuestras jugadoras no van a dejar de percibir ni un euro«, justifican en la entidad madrileña, la mayor cantera de España y una organización formada únicamente por equipos femeninos. «Cumplirán al 100% los contratos cuando regrese la liga«, afirman desde la Federación sobre el Madrid, que decidió suspender los contratos de las jugadores. La RFEF, por su parte, mantiene de momento los pagos mensuales a cada club inscrito en el Programa Élite, que reparte medio millón de euros anuales por equipo. Y lo mismo hace Mediapro con la cuota de los derechos televisivos acordada en el Convenio.

En 2019, la productora televisiva adquirió los derechos de la, por aquel entonces, Liga Iberdrola por nueve millones de euros, a los que ha sumado tres más durante las negociaciones por el Convenio. «Va al día con los pagos, pero si no se reanuda habrá consecuencias importantes a nivel económico«, confirman fuentes de la Asociación de Clubes.

Al Espanyol, uno de los equipos en los que ha habido ERTE, ha vuelto Anair Lomba, ‘Lombi’, que se retiró el verano pasado pero que decidió regresar en invierno para ayudar a su equipo en la lucha por el descenso. «La vuelta ha sido un bluff, he jugado dos minutos«, bromea, y comenta la incertidumbre por el regreso de la liga: «Está todo en el aire y son suposiciones. Nosotras tenemos contrato hasta el 30 de junio, pero me parece muy frívolo hablar de fútbol ahora mismo. El valor de una vida es mayor que la salvación del Espanyol. ¿Cómo le dices a una jugadora que acaba de perder a su madre por el virus que tiene que volver a jugar porque el fútbol está perdiendo dinero?«, reflexiona la delantera.

El confinamiento y este parón está creando incertidumbre y nervios entre los equipos. «Hace años sólo hubiera tenido un impacto deportivo, pero con la profesionalización, el convenio, los derechos televisivos… Ya no son sólo chicas jugando al fútbol, hay mucho más«, aseguran desde la Asociación de Clubes. «Tenemos compromisos que impactan de manera importante, no es una liga juvenil. El sentir general es que la liga debe acabar por la pureza de la competición«, explican.

«El Mundial fue un boom y esperábamos crecer más rápido, pero seguimos dando pasos«, analiza Lombi. «Hay luchas que no son nuestras, nosotras ponemos todo de nuestra parte y no tenemos que ir con prisa porque la caída puede ser mayor», avisa.

De momento todo es incertidumbre, nervios y especulaciones pero está claro seguramente los estadios de fútbol sea de las últimas cosas que se abran al público, ya que según explica un epidemiologo los estadios tardarán en abrirse unos 18 meses. Es lo que asegura el epidemiólogo Zach Binney, de la Universidad de Emory, en Atlanta (Georgia), en declaraciones al periódico inglés “The Times”, en la que indica que “miles de aficionados en un estadio a una distancia muy cerca es muy, muy peligroso”. También añade: “Lo que la gente debe entender, epidemiológicamente hablando, es que cada persona que sumas añade riesgos. Si hay cinco personas es más peligroso que si hay dos, diez es más peligroso que cinco, quinientas más que diez. Sesenta mil es algo muy, muy peligroso. Como científico odio decir que estoy al cien por cien seguro de algo, pero estoy más cerca del cien por cien que nunca de que no podemos volver a llenar a los estadios hasta que tengamos vacuna”, zanjó.

El plazo estimado para la llegada de la vacuna se estima en unos 18 meses: “Podría ser un poco más o menos”, indica Binney.

 

Autora: Miriam Vallejos

Fotografía: Alejandro Reguero

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