La sorprendente despedida del fútbol de Anair Lomba

La historia de Anair Lomba, más conocida en el mundo del fútbol como Lombi, es la de una joven que siempre quiso ser futbolista. Como otras niñas, tenía tan claro que quería ser futbolista que lo dejó todo, familia y amigos, con sólo trece años y se fue desde su Galicia natal a Barcelona, ya que había despertado el interés del equipo azulgrana. Fue una decisión dura y difícil. Ingresó en un internado donde completó sus estudios y los compatibilizó con su amor al fútbol.

Sin embargo, esta jugadora ha tenido mala suerte con las lesiones. A los 18 años, Anair Lomba se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha. A los 26, se rompió el de la izquierda. Tiene 29 años y ha sufrido seis operaciones de rodilla en su carrera deportiva. Ahora ha decidido colgar las botas. La ya exjugadora militó en las filas de importantes clubes españoles como el Valencia y el Espanyol. Por este último ha demostrado sentir un amor y una pasión especial, pues desde que llegó al club catalán se mostró enamorada de la entidad, donde ha llegado a jugar tres temporadas.

Transcurrido ese periodo, Anair cambió de aires y fichó por el Valencia. En las filas del conjunto che ha estado las dos últimas temporadas, pero en ningún momento ha dejado de lado sus sentimientos por el Espanyol. Ahora, al ver que no tenía posibilidad de regresar al cuadro perico, la jugadora ha decidido que era el momento perfecto para anunciar su retirada.

Para ello, ha emitido un comunicado en sus redes sociales con una emotiva carta explicando sus razones. A su vez, dejó escrito el siguiente mensaje en su cuenta de Twitter para dejar claro que no había sido una decisión fácil pero que, dadas las circunstancias, era lo mejor para ella: «Le puse tanto, tanto corazón, que acabó teñido de blanquiazul. Lo he intentado, de verdad, pero no puedo más. Gracias y lo siento«.

Esta es su carta de despedida:

«¿Alguna vez os habéis sentado delante de un ordenador para escribir algo que no querías escribir? Si es así, esta es vuestra carta.

Llevo con un balón en los pies desde hace tanto que ni me acuerdo, siempre ha sido parte de mí. El balón ha marcado todas las decisiones importantes que he tomado en mi vida, y creo que me ha hecho ser la persona que soy a día de hoy.

No pensé que llegaría este momento, muchas veces lo he visto cerca, muchas veces mis rodillas me han hecho dudar, pero siempre me levantaba con más ganas de seguir luchando y jugando con él. Siempre he sabido que esto tenía que tener un final, y la verdad, siempre he pensado que sería de otra manera.

Soy una persona que se rige por unos principios grabados a fuego en el corazón, y siempre he intentado que ellos fueran los que me guiaran en este camino del fútbol. He intentado respetarme siempre, y he querido transmitir mi forma de vivirlo y sentirlo, que es la mía y en la que siempre he creído.

Me fui de un sitio sin querer irme por algo que no dependía de mí y que iba más allá de la dignidad que, considero, debe tener un futbolista. El problema es que ese club nunca se fue de mí, y mi intención siempre ha sido volver.

Hace un tiempo que mi cabeza y mi corazón me piden jugar en casa. Hace un tiempo que pienso que engaño a cualquier equipo que no sea el mío porque siento y muero en blanquiazul. De un tiempo a esta parte es la única idea que tengo en mi cabeza, y mis principios me dicen que tiene que ser así o no será.

Por eso, he tomado la decisión de ponerle punto y final a mi carrera deportiva.

No quiero engañar a nadie ni dar un porcentaje de mí que no sea el que he dado siempre y no quiero defender un escudo cuando mi corazón late en otro color. Para jugar en un sitio, para jugar en un club, hay dos partes que tienen que querer. Y como bien sabéis, el amor no siempre es correspondido. No es fácil. No es fácil aceptar que no tienes el nivel para estar donde quieres estar.

Por eso pido respeto y comprensión para una decisión que tanto me ha costado tomar.

No sé si me estoy rindiendo, no me gusta verlo así. Prefiero pensar, que cuando mis piernas decían que sí, mi corazón y mi cabeza han dicho que no. Ha sido muy bonito, y sobre todo, y como siempre he querido, ha sido muy de verdad.

Gracias, por acompañarme y quererme en todo este camino.

Todo lo que soy se lo debo al fútbol todo lo que seré, seguramente también.

¡Qué siga! ¡Qué ruede! Pero esta vez la vida, no la pelota«.

 

Autor: Luis Fernando Ramos

Fotografía: Lorena Peña

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