Atleti y Granadilla se reparten los puntos

En el fútbol no existen las matemáticas, de nada valen las estadísticas y las predicciones son para aventureros más o menos descerebrados. En el fútbol no siempre más es más, menos no tiene por que ser perjudicial y por supuesto niños y niñas aunque os digan lo contrario en el colegio, cuando el balón anda por medio, dos más dos no siempre son cuatro. Por esto, y por miles de fragmentos más, el fútbol es un deporte maravilloso y un espectáculo que despierta pasiones imposibles de calificar o definir.

Habría que remontarse muchos meses atrás para dar con la última vez que la pelota se enredaba con el tapete de la Ciudad Deportiva Wanda en Alcalá de Henares. El mundo ha sufrido una transformación mayúscula, el Atlético de Madrid también. A poquito vamos recuperando la estabilidad, arañando a la adversidad las sensaciones que nos agradan y conforman nuestro día a día. El Granadilla rendía visita a las colchoneras sin nada que perder, esa era la fórmula que las isleñas habían concebido para el encuentro. Y de este modo encararon el choque, sin miedo, pertrechadas atrás, posicionadas en líneas para ver el esférico venir de frente  y sin acercarse demasiado a las redes. Lo conseguían sin desmedidos apuros, sin los sobresaltos que supone que la pelota ronde tu área. Por contra, el bagaje ofensivo andaba rondando lo nulo, nada más allá de alguna infructuosa carrera en pos de un balón imposible.

El Atlético de Madrid saltó al verde con un once novedoso, no ya por la avalancha de bajas sufridas y los consabidos repuestos sumados, sino por la cantidad de lesiones, algunas de larga duración, que suponen un azote a punto de ser considerado de la talla de plaga bíblica. A todo esto habría que añadir que por decisión técnica Silvia Meseguer ocupaba plaza en el banquillo. Personalmente, e insisto personalmente, considero que no contar en el césped con Meseguer es dar ventaja al contrario. No quiero que esto se considere un reproche al entrenador, y además, me declaro seguidor acérrimo de la número quince del club de la orilla del Manzanares. Con los dimes y diretes ya establecidos el Atleti se hizo cargo del partido, se adueñó del balón y del tiempo. Nada más, y a veces no es suficiente; hay que añadir frescura, profundidad y acierto. Con todos estos ingredientes la receta normalmente surte efecto, sin ellos normalmente no. Las rojiblancas no pudieron romper el muro de contención isleño, no lograron encontrar a Ludmila, la brasileña no podía correr, y a pesar de que Deyna va cogiendo galones y tomando el mando, Aline Reis vivía plácidamente la soleada mañana madrileña.

Este fue el guion durante la primera media hora, a partir de ahí todo cambia, el Atleti tuvo la gran oportunidad de mancillar las redes del Granadilla mediante un penalti que Duggan se encargó de patear y Aline de desviar. ¿Mal tirado? ¿Acierto de la guardameta? Pues va por gustos, la pelota iba muy ceñida al poste a ras de hierba, y seguramente con no demasiada potencia. La estirada fue magnífica, sin género de dudas. Con lo cual el cero a cero seguía siendo el tatuaje del luminoso. La pena máxima estremeció a ambos contendientes, las visitantes comenzaron a enseñarnos que también sabían jugar en campo contrario y las locales que poniendo un poco más de mordiente su aparición en el área rival comenzaba a ser frecuente. A todo esto Dani González decidió que ya estaba bien, que no comulgaba con lo que veía y de una tacada realizó dos cambios. No esperó al descanso aunque faltaba muy poquito, e hizo bien ya que las suyas gozaron de más frescura repercutiendo esto en el equipaje ofensivo.

De regreso al verde tras los quince minutos de merecido descanso las de rayas rojas y blancas pusieron cerco a la puerta de las de casacas blancas. Fruto de una jugada de estrategia en un saque de esquina, el centro magistral de Deyna lo cabecea Van Dongen al fondo de las redes. Nos movíamos por el minuto 53 y parecía que el Atleti había hecho lo más complicado, romper la resistencia adversaria. A partir de aquí el horizonte se antojaba más azul y cristalino para las locales que fueron incorporando efectivos de refresco para asentarse, manejar el choque y sentenciar. Era de prever que sus delanteras gozaran de espacios y con ellos salieran a flote las ocasiones, aunque no fue así, Ludmila y Duggan pasaron prácticamente desapercibidas. Para más inri el control del centro del campo no se consolidó, al contrario se repartió.

El Granadilla aprovechó la posibilidad de los cambios para introducir dinamita ofensiva, que no es que le permitieran agobiar la zona de seguridad rojiblanca pero que sí, finalmente lograron conquistar un punto gracias a la agitación sometida sobre la zaga colchonera. Cuando el encuentro daba los últimos estertores añadieron sufrimiento con un lanzamiento de falta y dieron la puntilla final con la transformación de un penalti en el minuto 89.

Poco tiempo o casi nada, lo justo para tocar a rebato y confiar en un golpe de fortuna. La reacción bien podía resumirse en eso debido a la escasez de segundos. Aún así Ludmila tuvo la última con un cabezazo que se marchó fuera. Reparto de puntos que no deja contentas a las locales, pero muy satisfechas a las visitantes.

FICHA TÉCNICA

Atlético de Madrid: Pauline, Kazadi (Guagni 39´), Aleixandri, Van Dongen, Strom, Laurent (Santos 39´), Duggan, Moore (Mesenguer 69´), Sampedro (Chidiac 81´), Deyna (Bernabé 69´) y Ludmila.

Entrenador: Dani González

UD Granadilla: Aline, Aleksandra, Pisco, Gavira (González 84´), Pleuler (Hernández 84´), Ramos, Doblado (Yerliane 78´), Jordan (María José 60´), Adamek (Koko 60´) y Martín Prieto.

Entrenador: Francis Díaz

Goles: 1-0 Van Dongen 53´. 1-1 Pisco p. 89´.

Colegiada: Olatz Rivera

Amonestaciones: Tarjeta amarilla para la local Guagni 86´. Y para las visitantes Aleksandra 65´y Gavira 68´.

Autor: Emilio Mahugo

Fotografía: Fernando Villar/EFE

Artículos relacionados