
Estaba claro lo que sucedería y así fue. A Randri García, entrenador del Alhama CF, se le ha retirado la licencia e inhabilitado por dos años, mientras que la directora técnica, Tamara Ruiz García, ha sido sancionada con un año de inhabilitación. El club deberá abonar 6.001 euros de multa.
Los hechos que han originado estas sanciones se remontan al pasado mes de abril, fecha en la cual un grupo de futbolistas del Alhama CF emitió un comunicado conjunto denunciando las prácticas vejatorias a las que eran sometidas por su entrenador. El club se posicionó en favor de el técnico, pero las jugadoras no se arredraron y siguieron adelante.
Tal y como les informamos en Reinas del balón, el sindicato FUTPRO, la RFEF, el CSD y la Liga F apoyaron a las futbolistas. Finalmente, los acusados han sido declarados culpables de sus malas praxis.
Dictamen
Es la resolución del Comité de Disciplina de la RFEF a consecuencia de comportamientos impropios e inadecuados de dichas personas. Según ha dictaminado la sentencia, Randri García ejerció un “trato vejatorio y degradante hacia la mayoría de las jugadoras, afectando su dignidad y creando un entorno laboral hostil”. Además, se le acusa de un “comportamiento reiterado en el tiempo, con acciones indiscriminadas hacia las jugadoras”. De ahí la sanción de dos años.
Por su parte, a la directora técnica, Tamara Ruiz García, se le acusa de “pasividad ante el comportamiento inapropiado del entrenador”. Así, se ha decidido su “inhabilitación para actividades en la organización deportiva del fútbol por un año”.
Tampoco se ha librado de ser castigado el Alhama CF por su “falta de acciones preventivas y reactivas frente al comportamiento persistente del entrenador”. A consecuencia de esto, el club murciano tendrá que abonar 6.001 euros de multa.
Esta sentencia podrá ser recurrida ante el Comité de Apelación en el plazo de diez días hábiles.
Autor: Luis Fernando Ramos
Fotografía: Martha Navarrete






