
Es de sobra conocido, que el deporte impacta positivamente en la salud mental, al reducir el estrés, la ansiedad, mejorar el estado de ánimo a través de la liberación de endorfinas, a la vez que hace aumentar la autoestima y la confianza. También puede prevenir la depresión, mejorar la concentración, la memoria, e incluso reducir el riesgo de enfermedades neurogenerativas. La actividad física, también estimula la liberación de neurotransmisores, como son la dopamina y la serotonina, las cuales generan sensaciones de bienestar y placidez.
Reduce la tensión y el estrés:
El ejercicio físico es una vía efectiva para liberar la tensión acumulada y aliviar el estrés, mejorando tanto la salud mental como la física.
Aumenta la autoestima:
Al sentirse más seguro y capaz al lograr metas deportivas, tiene un impacto directo en la autoimagen y la satisfacción personal.
Mejora cognitiva:
La actividad física, cuando se practica con regularidad, aumenta la función cognitiva, potencia la memoria y la atención se vuelve más presente.
Beneficios sociales y emocionales:
Mejora las habilidades sociales, sobre todo cuando se practica a nivel grupal. Enseña a afrontar desafíos, tolerar las diferencias, recuperarse de los fracasos y fortalece la capacidad de superar las adversidades que se puedan presentar. Además, ayuda a disminuir el insomnio, contribuyendo a un descanso más reparador.
Sin embargo, puede dejar de ser beneficioso si no se tienen en cuenta ciertos aspectos:
En el deporte de élite, cuando se está a punto de ganar una gran competición, incluso se roza el éxito, y de repente todo se torna negativamente hacía el lado más desfavorable en cuestión de segundos, puede llegar a ser una situación muy dificil de asimilar. Todo lo narrado anteriormente, se puede entrever en las declaraciones de Alexia Putellas, jugadora del FC Barcelona y de la Selección de España, cuando perdieron la final contra Inglaterra en la pasada Eurocopa:
«Te vas hecha una mierda, hablando mal» y «te comes la cabeza durante muchos días«, por lo que reconoce, que a veces es necesario parar para recuperarse física y psicológicamente. Una reflexión que nos hace ver la exigencia de la competición al más alto nivel.
Por todo ello, la salud mental, está muy vinculcada en el mundo de los deportistas de élite. Hace mucho tiempo que ya no es un tabú ir a un psicólogo y decirlo abiertamente. No obstante, deportistas como Aitana Bonmatí o Andrés Iniesta, animan a hacerlo siempre que se estime oportuno, ya que es sumamente necesario para poder dar el 100%, tanto en su vida profesional, como en la personal.
No en vano, se trabaja el desarrollo de habilidades mentales como la concentración, la gestión de la presión, la resiliencia, el apoyo en procesos de recuperación por lesiones, además del bienestar emocional del deportista, para optimizar el rendimiento y alcanzar la excelencia deportiva de forma sostenible. Su labor es integral, ayudando a mantener un equilibrio entre la vida profesional y personal.
Autora: Sora Garay
Fotografías: Luis Fernando Ramos







