El Barça se vuelve a citar con la historia

El Barça se vuelve a citar con la historia

Mañana soleada en la capital catalana. Horario de mediodía perfecto para que se dieran cita en el Johan Cruyff las mil personas que podían tener acceso como público en el feudo azulgrana- Un talismán de las pupilas de Lluís Cortés, aunque finalmente por datos oficiales acudieron a la cita 981 personas.

Enfrente, uno de los grandes de Europa que lleva disputadas las últimas tres semifinales de Champions de forma consecutiva. A pesar de ello, aún no ha podido disputar ninguna de las finales destinadas a los más grandes.

El fervor del público, ausente en la ida, podía ser determinante. Siempre lo ha sido. Cuando las azulgrana han podido tener algún momento en que se pudieran ver las pocas, pero existentes, bajadas de concentración, siempre había estado presente el calor del público, ese público que desde que se ofreció la oportunidad de, aunque en número reducido, poder acudir a ver a esas estrellas emergentes de presente y futuro, no desoyen la llamada de las jugadoras que están haciendo historia.

Un encuentro complicado

No fue el partido más al estilo Barça, más identificativo de lo que vienen ofreciendo las jugadoras azulgrana, sobre todo en las dos últimas temporadas, pero sí fue un partido en el que se pudieron ver todos esos registros, esos matices tan importantes y trascendentales en el mundo del futbol.

Como nos viene señalando Lluís Cortés desde hace tiempo, el Barcelona ha crecido, ha madurado hasta tal punto que es capaz de enfrentarse a cualquier equipo y salir victorioso. La final de Budapest, la derrota en semifinales del año pasado ante el Wolfsburgo, y la derrota ante el Atlético en la Supercopa le han venido ideales a este equipo para ser quien es ahora, uno de los finalistas de la edición de este año de la Champions.

Clasificación justa y merecida

Y ha logrado el billete teniendo que demostrar sobre el rectángulo de juego cuánto han crecido en el aspecto táctico, en el condicional y, como no, en ese aspecto tan intangente como importante como es el aspecto emotivo o mental. En el partido de ida seguramente hicieron méritos para ganar el partido y, a pesar de todo, solo consiguieron sumar un empate. Seguramente en el de vuelta no hicieron más méritos que su rival como para salir victoriosas del segundo acto, pero lo que queda claro es que, si miramos el global de la eliminatoria, esos 180 minutos disputados entre París y Barcelona, las pupilas de Lluís Cortés merecen estar en la final del 16 de mayo de Goteborg.

Un bloque ganador

El porqué nos lo da el análisis del partido, ese crecimiento experimentado por las azulgrana que recordemos, como nos decía Lluís Cortés en el post partido tiene la ventaja de haber mantenido todo el bloque del año pasado, de no haber realizado fichajes y por tanto de saber desde hace al menos dos temporadas a qué juegan, como juegan, que las jugadoras hayan interiorizado tanto lo que se les pide, lo que exigen y lo que pueden exigir de sus compañeras que siquiera les hace falta levantar la cabeza más que para asentir y exigirse ese plus que sabían que exigiría el partido de este mediodía.

¿Ganador de la Champions?

Ver a jugadoras de exquisita técnica como Aitana o Jenni bajar hasta la línea de fondo del campo propio para paliar ese error en el pase, en el control, que permitía la temida transición de las francesas, esa despliegue en ataque de jugadoras como Mapi o Marta achicando espacios con sus compañeras que ejercían esa primera presión para evitar que el PSG pudiera tener el balón y corregir esa falta de posesión a la que achacaba parte de los errores cometidos en París por la francesas en boca de su entrenador Echouafni, daba crédito y hacía creer y ver en primera persona, en directo, de cuán de real es este equipo de cara a conseguir levantar su primera Champions.

Llegan los goles a pares

No pudo empezar mejor el partido, balón largo de Leila al espacio, Martens volvía a ser la de la primera temporada, controlaba y colocaba el esférico cruzado lejos del alcance de Endler. Y poco después el segundo, jugada de Hansen por su costada fetiche, conseguía evitar a su par, cruzaba un centro raso que se paseaba por delante de los dominios de Endler que no se atrevía a rechazar y sola libre de marca, nuevamente la holandesa remataba la faena en el segundo palo.

El PSG reacciona

A partir de ahí, pues tenía que llegar alguna acción que llevara a la épica de un partido como el que nos estaban ofreciendo ambos conjuntos, porque las parisinas a pesar del doble golpe sufrido no le perdieron la cara al partido. Menos aún, cuando otro error en un saque de esquina de las azulgrana, como sucediera en la ida, esta vez por un exceso de confianza o falta de tensión de Leila en el interior del área, permitía a Katoto reducir distancias con todo un mundo por delante y con el peligro que cualquier empate clasificaba a las francesas.

El Barcelona pierde terreno…

De entonces al descanso demasiados nervios en el conjunto azulgrana que en cierta forma renunció durante unos minutos a ir a portería contraria, para intentar asimilar el golpe, entender el reto que tenían delante y afrontarlo con las máximas garantías. Es como si se tomaran un merecido descanso, primero para evitar que el PSG aprovechara esa bocanada de aire fresco que había supuesto el gol, a la vez como si necesitaran que su capitán, acompañados de esos fieles espadas que son todo el staff, les diera las consignas necesarias en el merecido entretiempo para poder afrontar y superar a las parisinas.

… que recuperó tras el descanso

Y dicho y hecho, se vio ese crecimiento de las azulgrana, se vio como fueron capaces de sin renunciar a su juego a su idea, ponerse también en esos otros registros, esos matices tan necesarios como vitales en el futbol de hoy, que les exigieron de un trabajo extra, que exigieron de la épica, que exigieron de pedir el oxígeno a base de ánimos desde la grada para conseguir el preciado premio de llegar a la segunda final de Champions en tres años, algo que hasta ahora solo había estado al alcance de OL y Wolfsburgo en la última década, dos entidades que tendrán que reinventarse porque no han estado en el cuadro de semifinales.

Gladiadoras azulgranas

Todas y cada una de las protagonistas sobre el rectángulo de juego y aquellas que lo miraban desde el banquillo estaban dispuestas a dejarlo todo sobre el campo para poder celebrar conjuntamente que sí se irían a Goteborg a por la primera Champions.

Y como un ave fénix que resurge, como las luchadoras que son estas jugadoras fueron capaces de aguantar errores propios como el que a punto estuvo de llevar al disgusto a veinte minutos del final.

Fueron capaces de multiplicarse en sus esfuerzos para tirarse por el suelo para evitar que un par de disparos de Katoto llegaran a los dominios de Sandra Paños, y vieron de nuevo a la cancerbera alicantina, como uno de los baluartes más importantes para seguir soñando con la primera.

La importancia de tener una gran portera

Si la alicantina ya fue decisiva hace un par de años frente al Bayern, esta vez no se quedaría atrás y resolvería de forma excelente y con gran seguridad, un disparo de Bachmann que había ganado la espalda de Leila (quizás hay que agradecer la ausencia de Diani frente a la lateral azulgrana), así como para en un par de palomitas alejar el esférico de la línea de gol azulgrana, así como esa salida en el último suspiro del partido frente a Katoto que precedió al silbato final.

Júbilo a raudales

Tras él se desató la alegría de todo un equipo, de toda una entidad, de toda una ciudad, de todo un país y, sobre todo, del mundo del futfem, porque el Barcelona es el fiel reflejo de cuanto está creciendo el futbol, de cómo está evolucionando el futbol, no solo en nuestro país, sino alrededor del mundo, de cuan necesaria es la profesionalización, la equiparación de medios para afrontar este deporte en igualdad de condiciones (y no hablamos de salariales, no seamos ingenuos), pero sí de medios, de respeto, de valorar que son profesionales y como tales deben de ser tratadas.

Conclusión

Ahora solo queda disfrutar, valorar lo conseguido y seguir con esa ambición con la que cada partido saltan al verde las azulgrana, esa ambición que las ha llevado a superar una temporada difícil, dirán muchos que es fácil con tantos medios, pero deberían de ser respondidos que otros con los mismos medios, o al menos con la posibilidad de ponerlos al servicio del fútbol y de las futbolistas y que no lo han logrado.

No hay que quitarle mérito a nadie, menos aún a un staff que trabaja, que cree en lo que trabaja. Sobre todo, a unas futbolistas que se entregan en cada segundo de su vida a su profesión. Menos aún a un club que cree y hace creer. El tiempo, el futuro harán la valoración que corresponda dentro de la historia, de momento nosotros tenemos el placer de vivir en directo esta parte de la historia del futbol.

Destino final: Goteborg

El día 16 se darán cita en Goteborg el Barcelona y el Chelsea, que en la otra semifinal superó no sin dificultades a un Bayern que parecía ser llamado a ser el sucesor del Olympique, pero que se vio apeado frente a un conjunto inglés que es igual o más temible que las francesas que se dieron cita hoy en Barcelona.

Y es que no olvidemos que al igual que hay que reconocerle el gran mérito al conjunto azulgrana, no menos mérito tiene la excelente temporada en Champions del PSG, quizás más descansadas o con menos rodaje.

El PSG un gran equipo

Depende de la interpretación, pero que tuvo que sobreponerse a sus casos de Covid y posteriormente a disputar la vuelta de los cuartos de la Champions contra el OL tres días antes de disputar las semifinales en París, un conjunto el de Echouafni que mereció un empate en Barcelona, que luchó hasta el final del encuentro y que tuvo las ocasiones para haberse plantado en la final porque hasta el último segundo estuvieron luchando por lograr el premio que se quedó en Barcelona.

Declaraciones

Ambos conjuntos hablaron tanto en la ida como en las previas de la vuelta de la importancia de los pequeños detalles en el mundo del futbol. Que cuanta más competitividad y alta era la exigencia mayor trascendencia tenían estos detalles, estos aspectos micro del mundo del deporte.

Ambos hablaron más de errores propios que de aciertos del rival a la hora de perforar la portería contraria. También de no haber logrado encontrar ese juego que habitualmente despliegan ambos conjuntos en sus respectivos campeonatos domésticos.

La recompensa del trabajo bien hecho

Pero es que ¿cuántos rivales de la entidad de cada uno de ellos se pueden encontrar a lo largo de la temporada? Está claro que el día de hoy era uno de ellos.

Ambos conjuntos lo dieron todo de sí para lograr el billete para Goteborg. Cierto, ambos se aprovecharon de ciertos errores del contrario, pero más cierto aún que ambos conjuntos llevan tiempo haciendo bien pero que muy bien el trabajo. Ahora recogen sus frutos, aunque solo uno de ellos pueda disputar la final.

Cita con la historia

Veremos el domingo 16 de mayo si el Barcelona entra por fin en la historia de la Champions porque méritos viene haciendo desde hace tiempo. Como recordaba Lluís Cortés en el post partido, la entidad azulgrana desde Xavi Llorens, pasando por Fran Sánchez y hasta él viene haciendo muy bien las cosas con una clara apuesta por esta sección, por este equipo y que ello tenía que acabar dando sus frutos.

Veremos si es el dulce o el amargo el de esta final frente al Chelsea. En cualquier caso, este equipo ya se ha ganado su sitio en la historia del futbol, se ha ganado su sitio en nuestros corazones.

 

 

 

Ficha técnica

FC Barcelona: Sandra Paños, Mapi León, Marta Torrejón, Andrea Pereira (Kheira Hamraoui 76’), Leila Ouahabi, Alèxia Putellas, Aitana Bonmatí (Asisat Oshoala 79’), Patri Guijarro, Jenni Hermoso, Lieke Martens (Mariona Caldentey 72’) y Caroline Graham Hansen.

Entrenador: Lluís Cortés.

PSG: Christiane Endler, Perle Morroni (Signe Bruun 87’), Irene Paredes, Paulina Dudek, Ashley Lawrence, Sara Dabritz, Formiga (Nadia Nadim 73’), Grace Geyoro, Sandy Baltimore, Ramona Bachmann (Jordyn Huitema 73’) y Marie-Antoinette Katoto.

Entrenador: Olivier Echouafni.

Estadio: Johan Cruyff.

Goles: 1-0 Lieke Martens 8’, 2-0 Lieke Martens 31‘, 2-1 Katoto 34‘.

Amonestaciones: Lawrence 45’, Dudek 61’, Andrea Pereira 67’, Sandra Paños 78’, Oshoala 85’ y Mariona 90+2’.

Colegiada: Anastasia Pustovoltova (Federación Rusa).

Asistentes: Ekaterina Kurochkina (Federación Rusa) y Karolin Kaivoja (Federación Estonia).

Cuarta colegiada: Sandra Bastos (Federación Portugal).

 

Autor: Enric Solé Altarriba

Fotografía y vídeo: FC Barcelona

 

 

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