Historia sin premio ante la supremacía francesa

Partido histórico el disputado en el Ferencváros Stadium de Budapest, al que llegaban por primera vez las jugadoras del Barcelona. En la previa tanto el staff técnico como las jugadoras habían mostrado su convicción de disputar en igualdad de condiciones la gran cita del año a nivel de clubes. Las francesas por su parte se habían manifestado convencidas de entrar en la historia ante la posibilidad de conseguir algo que hasta ahora nunca se había conseguido por ningún equipo, como era lograr el cuarto entorchado de forma consecutiva.

Primer cuarto de hora de infarto el que se nos venía encima. Golpeó primero el Barça con un disparo cruzado en demasía de Duggan que tuvo la oportunidad de poner por delante a las pupilas de Lluis Cortes. Fue en el fondo un espejismo del vendaval francés al que nos tienen acostumbradas las del Lyon, que siempre salen con una marcha más en los partidos. Si bien se había visto unas francesas más comedidas en las anteriores eliminatorias que quizás les servió de experiencia para no temporizar tanto el inicio de los partidos. La presión alta estaba dando sus frutos, dificultando la salida de balón a través de una siempre marcada Mapi por parte de Hegerberg, conscientes que el inicio de las acciones blaugranas venían a través de una excelente central blaugrana.

El primer tanto francés hizo realmente daño porque no entraba en el guion deseado por las blaugrana que se adelantaran tan pronto en el marcador. Un centro de Van de Sanden desde la derecha acabó con el gol de Marozsan. El Barça había tenido la suya y la había desaprovechado mientras que el Lyon, que cierto es que había tenido un par de claras ocasiones de gol para haberse adelantado, aprovechaba la que tenía para adelantarse en el marcador.

Descentradas y superadas por la presión, el Barcelona recibiría el segundo en una jugada prácticamente calcada a la primera. Una pérdida de Leila hacía que la zaguera blaugrana no recuperara la posición y la misma Bronze, que había recuperado el balón, desplazaba profundo para Van de Sanden que encontraba a Hegerberg en zona central del ataque con la posición ganada a Andrea Pereira, controlaba el balón, encaraba a Sandra Paños y, a pesar de la presión y oposición de la central blaugrana, conectaba un disparo que superaba por debajo del guante de la cancerbera alicantina.

El tercero no esperaría en llegar y sería nuevamente la mejor jugadora del mundo Hegerberg quien después de una gran jugada colectiva del Lyon que movió perfectamente el balón de un lado al otro del campo buscando los espacios, recibiría Majri en el flanco izquierdo que centraría para encontrar a Hegerberg la cual, de primeras y en semifallo, conseguiría el segundo de su cuenta particular.

Maniatada la salida blaugrana, las dificultades en las transiciones hacia zonas de peligro se veían seriamente aminoradas. A partir del minuto 20 y con un resultado en contra con el que no se contaba de inicio, las blaugrana empezaron a sacarse la presión de encima, esa presión que las había tenido maniatadas junto al vendaval de juego de las francesas. En el minuto 25, una dudosa falta en la frontal señalada por la colegiada permitía a Alexia disparar a portería, pero el balón sería rechazado entre una defensora y la atacante azulgrana desbaratando la ocasión de gol.

Las blaugrana conseguían tener un poco más el balón pero no conseguía crear peligro que obligase a las francesas a retroceder en la presión ante la posibilidad de ser superadas. Al contrario, el equipo francés seguía hallando los espacios donde los buscaba, seguía encontrando a sus jugadoras más peligrosas y hacían transiciones muy rápidas que en demasiadas ocasiones encontraba a sus oponentes lejos de las zonas donde interceptar los pases que llevaban a generar las ocasiones de gol. Las francesas seguían percutiendo sobre el lado derecho de su ataque, donde una Van de Sanden pletórica conseguía superar por velocidad a cualquier oponente que se le pusiera delante.

Y cerca de la media hora de juego, gran movimiento de Hegerberg en el centro del ataque francés, que le permitió sacar se sitio a Mapi, perdiendo la referencia de la noruega a quien defender, descargaba la delantera noruega a la banda. Allí Bronze tuvo tiempo para mirar dónde poner con ese guante que tiene en el pie el balón dentro del área pequeña blaugrana, donde la noruega remacharía con el pie y sin dejar caer el balón al fondo de las mallas ante la atenta mirada de Vicky, que llegaba tarde a la cobertura de las centrales siendo superada en la marca. La noruega conseguía el hat trick que le acabó reportando el título de jugadora más valiosa de la final.

Justo antes del silbato que señalaba los vestuarios, el Barcelona tuvo otra ocasión cuando a la salida de un córner aparecía con toda su potencia Alexia Putellas en el segundo palo, si bien enviaba el potente cabezazo por encima del marco francés, desaprovechando la oportunidad de acercar al Barça en el marcador para llevar a las blaugrana al vestuario con algún ánimo de poder ofrecer una imagen más real a la del equipo que se veía sobre el verde de Budapest.

Salió mejor el Barcelona en la segunda parte, aprovechando que las del Lyon, con la ventaja lograda en el electrónico tampoco necesitaban forzar más en su juego. Habían sido un rodillo en el primer tiempo en que habían sido superiores sobretodo en cuanto a la efectividad mostrada frente a la portería azulgrana. Con esa presión más baja de las francesas, las jugadoras del mediocampo podían tener más tiempo para buscar enlazar con las jugadoras de ataque. No obstante, el Lyon seguía siendo superior en casi todos los aspectos del juego, sólo siendo superadas por el esfuerzo y pundonor de las azulgrana, que con un marcador adverso tan claro seguían luchando cada balón como si fuera el último o el de la victoria.

Excelente jugada de tiralíneas del Lyon en el minuto 53, con un pase de Le Sommer al espacio a Marozsan que se la dejaba de tacón a su compañera en la frontal del área e intentaba colocar el balón en la escuadra blaugrana, pero su golpeo de primeras se iba ligeramente por encima de la cruceta. Se estaba gustando el Lyon en ataque sin la presión de un resultado suficiente para jugar a placer.

Las francesas, sabedoras de su superioridad, permitía a las azulgrana tener más posesión de balón a través de la cual intentar construir su juego. De todas formas las blaugrana se veían superadas por el buen posicionamiento del Lyon con un 1-4-2-4 que tenía maniatadas a las jugadoras de Cortés, las cuales, además, incurrían en constantes imprecisiones a la hora de buscar los espacios en las bandas.

En el minuto 67, Cascarino disparaba demasiado cruzado desde el lado derecho, aunque en esta ocasión los guantes de Sandra Paños detuvieron el disparo.

Acto seguido, un centro de Mariona, en una de las pocas llegadas por banda de las azulgrana, pero el disparo de Martens a bote pronto en el segundo palo no conseguía encontrar portería. No era la noche del Barça que había tenido pocas pero alguna ocasión. La diferencia estaba siendo, además de en el juego, en la efectividad entre líneas que hubiera podido equilibrar un poco más el electrónico.

En el minuto 70, centro por el lado derecho del ataque francés y remate de cabeza cruzado de Majri, ante la mirada de las azulgrana esperando que no entrase la nueva ocasión.

En el minuto 73 un centro colgado al área del Lyon, permitía una gran jugada de calidad de Vicky que bajaba el balón al piso y, viendo ligeramente adelantada a Bouhaddi, intentaba un gol de vaselina que se iba ligeramente por encima del larguero del equipo francés.

Se veía en los rostros de las blaugrana que estaban siendo superadas por el escenario en el que se habían encontrado demasiado pronto en la final de la que las habían echado nada más pisar el césped y con una Duggan que aún parecía recordar la ocasión malograda solo iniciarse el encuentro.

La entrada de Oshoala sustituyendo a una Duggan que había corrido y trabajado mucho más sin balón que con él, creó cierto peligro para las centrales del Lyon. La mayor potencia física de la recientemente incorporada Oshoala aportó mayor fuerza física y permitió llegado el minuto 75 que pudiese disparar, aunque excesivamente cruzado, sobre la portería de Bouhaddi. Acto seguido, un centro de Marta Torrejón fue nuevamente buscado en zona de remate por Oshoala, si bien el remate de ésta se tropezaba con la defensora francesa.

El equipo francés parecía desconectado del partido conscientes de la superioridad mostrada a nivel global hasta ese momento y es que, a pesar de en ocasiones dar muestras de ir andando, su perfecta colocación sobre el verde les seguía permitiendo interceptar balones que las blaugrana seguían intentando meter por entre las entrelazadas y juntas líneas francesas.

Las blaugrana seguían en el partido y no dejarían pasar un momento para disfrutar de la final. En ningún momento bajaron los brazos y siguieron intentando sacar lo máximo del partido, algo que siempre ha caracterizado a este equipo y que es de destacar por encima de un resultado que, no por inesperado y no deseado, no entrase dentro de la realidad por la diferencia entre ambos equipos aún a día de hoy.

Y en el minuto 88 llegó el premio a la constancia y al esfuerzo Un balón que Martens recogía en campo propio, conseguía deshacerse por primera vez de Bronze, y salir al ataque en igualdad de efectivos, haciendo un pase maravilloso ante el desmarque de Oshoala, la cual ganaba por velocidad a Renard, anteponía el cuerpo para ganarse el espacio y superaba por bajo la media salida de Bouhaddi. El premio buscado y merecido.

El Barca tiene que sentirse orgulloso de lo conseguido, una final con la que ni siquiera se soñaba hace unos años y que ha sido posible gracias a un equipo que ha demostrado que es capaz de disputar esta Champions y en un futuro no muy lejano de poder conseguirla. La profesionalización de la liga es necesaria y ayudará, la evolución del fútbol femenino ha sido más lento en España y el desarrollo y empuje que se le está dando y debe dar desde las instituciones y desde los clubes permitirá conseguir una mayor competitividad con equipos del potencial futbolístico y económico que tienen equipos continentales como el Lyon. El Barça este año ha superado su techo, ha sido capaz de eliminar a equipos con mayor inversión en años y dinero y ha demostrado que está en el camino correcto. Además, siempre hay que sacar lecturas positivas de los encuentros, y es que a pesar de la superioridad mostrada por el Lyon no podemos olvidar que el Barcelona tuvo hasta 4 claras ocasiones de gol, en la cabeza de Alexia Putellas y en los pies de Martens, Duggan y Vicky Losada. No se está tan lejos a nivel de generar, quizás si a nivel de dominio en el juego y en las diferentes situaciones que se dan en una final.

Al final de partido Vicky Losada manifestaba encima del mismo césped que sabían a quien se enfrentaban pero muy orgullosa de cómo habían jugado y competido, que habían demostrado personalidad y orgullo corriendo hasta el final, que en experiencia las ganaba el Lyon, que ellas habían empezado flojas defensivamente y eso había permitido a su contrincante marcar 3 goles muy rápidos, que habían intentado aprovechar la velocidad de Oshoala desde que había salido al partido, que estaban muy orgullosas de lo logrado y que el estar allí era para toda esa gente que desde toda España había viajado y las estaba apoyando en el campo o desde cualquier lugar de la geografía española.

 

Alineaciones

 

Barcelona: Paños, Mapi, Pereira (Van der Gragt 81’), Torrejon, Leila, Alexia, Vicky, Aitana (Andressa Alves 69’), Mariona, Duggan (Oshoala 69’) y Martens.

Olympique de Lyon: Bouhaddi, M’Bock, Majri, Renard, Bronze, Henry, Fishlock (Kumagai 72’), Marozsan, Hegerberg, Le Sommer (Bacha 82’) y Van de Sanden (Cascarino 63’).

Tarjetas. Hegerberg, Renard.

Goles: 1-0 Marozsan 5’, 2-0 Hegerberg 12’, 3-0 Hegerberg 19’, 4-0 Hegerberg 30’.

Colegiada: Anastasia Pustovoitova (Rus).

Árbitras asistentes: Ekaterina Korochkina (Rus) y Petruta Claudia Iugulescu (ROM)

Cuarta árbitra: Katalin Kulcsár (Hun).

Arbitra asistente reserva: Katalin Emese Torok (Hun).

 

Autor: Enric Solé Altarriba

Fotografía: Lorena Peña

 

 

 

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