
Seis años que dejaron huella
Hay futbolistas que pasan por un club y otras que forman parte de su historia. Misa Rodríguez pertenece a este segundo grupo. La guardameta canaria ha anunciado su salida del Real Madrid después de seis temporadas en las que se convirtió en una de las grandes referencias del equipo femenino.
Su marcha pone fin a una etapa tan importante como simbólica. No solo por los 211 partidos disputados, sino porque fue la primera portera de la historia del Real Madrid femenino. Un papel que la situó desde el principio en un lugar especial dentro del crecimiento del proyecto blanco.
Misa llegó en 2020, cuando el club comenzaba a construir su camino en el fútbol femenino. Desde entonces, fue una pieza fundamental en la evolución de un equipo que pasó de dar sus primeros pasos a competir de forma habitual entre los mejores conjuntos de España y Europa.
Un adiós cargado de sentimiento
La despedida se hizo oficial mediante un emotivo vídeo publicado por el club. Acompañado por la canción «A mi manera«, el homenaje repasó algunos de los momentos más importantes de su trayectoria con imágenes de paradas, celebraciones y abrazos con compañeras y miembros de la entidad.
Fue la propia futbolista quien puso voz al mensaje. Sus palabras reflejaron el profundo vínculo que ha mantenido con el club durante estos años.
«Han sido los seis años más felices de mi vida«, afirmó la internacional española. Además, recordó con emoción sus primeros días en Valdebebas, el debut, la primera capitanía y todas aquellas experiencias que marcaron su crecimiento profesional y personal.
Mucho más que una portera
El legado de Misa trasciende las estadísticas. Durante este tiempo se convirtió en una líder dentro y fuera del terreno de juego. También fue testigo privilegiada del enorme desarrollo que ha experimentado el fútbol femenino español en los últimos años.
Su figura estuvo ligada a algunos de los momentos más importantes del Real Madrid femenino. Con trabajo, personalidad y regularidad, ayudó a consolidar un proyecto que todavía continúa escribiendo su historia.
Además, quiso dedicar palabras de agradecimiento a compañeras, entrenadores, trabajadores del club, aficionados y familiares. Un reconocimiento sincero a todas las personas que la acompañaron durante este camino.
Un vínculo que permanecerá para siempre
En la parte final de su despedida llegó el momento más emotivo. «No sé cómo despedirme de la que ha sido mi casa durante tantos años«, confesó la guardameta.
Porque, a veces, los adioses no significan una ruptura definitiva. Misa abandona el Real Madrid, pero deja una huella imborrable. Se marcha una portera histórica, una pionera y una de las futbolistas que ayudó a construir los primeros capítulos de una historia que seguirá creciendo.
Autora: Cristina Molina





