
Pese al anuncio de la llegada de un nuevo entrenador para el OL, corren tiempos inciertos en el club lionés.
En febrero de este año se hacía efectiva la compra de la sección femenina del Lyon por parte de la empresaria estadounidense Michele Kang, que se convertía en accionista mayoritaria al hacerse con una participación del 52,9%.
Al separar la propiedad del equipo masculino, el club comentaba que el acuerdo estaba diseñado para fomentar el «desarrollo pleno e independiente» de su equipo femenino.
Sin embargo, apenas unos meses después, todo este movimiento empieza a ser cuestionado al descubrirse que los planes de Kang pasarían por deshacerse de la academia femenina, la cantera del equipo que tantas jugadoras ha dado al fútbol francés e internacional de los últimos años.
Lost in translation
Kang parece no entender el modelo de deporte europeo, que pasa por nutrir, fomentar e invertir en el fútbol formativo, y pretende apostar por importar el modelo estadounidense, basado en traspasos y transacciones monetarias de jugadoras ya formadas.
El fútbol formativo en Estados Unidos pasa por un complejo sistema de becas en los años escolares y universitarios donde los padres de las jugadoras juegan un papel muy importante. En concreto, su dinero es el que juega ese papel.
No es de extrañar que el fútbol en Estados Unidos esté considerado como un deporte al que sólo acceden determinadas clases sociales, creándose así un sesgo importante en un juego que debería estar al alcance de todo el mundo.
Para Kang, una cantera debe tener un retorno en la inversión monetaria, y hoy en día es un modelo que no genera dinero, sino que le cuesta dinero a los clubes.
Un vacío legal, la clave en todo este asunto
Según la actual normativa federal francesa, los equipos participantes de la D1 deben tener, al menos, un equipo formativo a nivel sub-19 a nivel nacional, o un equipo sub-19, sub-18 o sub-15 a nivel regional o de distrito. Por lo tanto, en teoría, el Lyon podría prescindir de todos sus equipos de cantera menos uno, con el que participaría en la categoría deseada.
Básicamente, todos los equipos de la D1 deben tener al menos un equipo juvenil, lo que da a entender que el Lyon trabajaría sólo con el filial de las sub-19 (vigentes campeonas de Francia), financiado por Kang, y cualquier otro equipo de categorías inferiores debería ser financiado por los padres de las jugadoras.
Desde la venta de la sección femenina del Lyon por parte de John Textor el 8 de febrero, la empresaria ha tenido que pagar la financiación de la sección femenina del centro de formación, una suma que a Michele Kang le gustaría emplear para mejorar la calidad profesional del personal. Un gasto al que ella “no ve sentido”.
Si bien quiere liberarse de toda vinculación a la sección masculina del club y pasar a tener su propio estadio y centro de entrenamiento, la academia no parece ser prioritaria en este momento.
Una señal de los tiempos contados de la cantera
Dentro del club mucha gente tiene dudas sobre lo que sucederá a continuación, ya que aún no se ha establecido el organigrama y se brinda poca información a los empleados, que se quejan de que “las directivas no siempre son claras y seguras”.
La salida de Sonia Bompastor al Chelsea, una entrenadora que conocía de primera mano el sistema de la academia y su importancia en la sostenibilidad de un club como el Lyon, puede ser indicativo de que los planes de Kang estaban claros desde un principio.
Tras el nombramiento de Montemurro surgen muchas más dudas, entre ellas si seguirá existiendo el puente entre la formación y las profesionales para que las fenottes puedan ver surgir los talentos del centro. Si hay algo por lo que Bompastor destacó en su tiempo como entrenadora del primer equipo fue por su gran labor a la hora de integrar a jugadoras canteranas en su dinámica.
Grandes diferencias entre los dos modelos
Las academias son una institución y la base del fútbol en toda Europa. Son directamente responsables de los talentos surgidos de las ligas del continente. Algunos de los talentos más reconocibles del Lyon, tanto en su equipo como en la selección nacional francesa, se abrieron camino a través de las filas de la academia hasta llegar al primer equipo.
Talentos como Selma Bacha surgieron de las filas del fútbol formativo de los gigantes franceses y ahora son el engranaje directo de su funcionamiento. Como siempre, hay fallas en la estructura de la academia, como la necesidad de que los padres estén disponibles para transportar a las niñas a los entrenamientos, pero no se pueden subestimar los beneficios de un entrenamiento constante desde una edad temprana.
El modelo estadounidense depende directamente de la riqueza de la familia. El esquema Pay-to-Play significa que los fondos monetarios provienen directamente de los padres de las niñas. En pocas palabras, los padres inyectan dinero en los equipos juveniles (que no en los clubes) para que las niñas puedan jugar y formarse.
Un modelo que sólo favorecerá a unos pocos
El defecto más obvio de este plan es que muchas familias, especialmente con el estado de la economía actual, simplemente no podrán pagarlo. Los padres ya no sólo deberían tener en cuenta el transporte, sino también el funcionamiento de los equipos desde el punto de vista monetario.
En un país donde algunos de sus mayores talentos provienen de las zonas más pobres, el deseo de Kang de ganar dinero ahora en lugar de invertir para el futuro deja un sabor más que amargo en la boca.
Los clubes pueden ser un negocio, pero con el estado del mundo tal como está, resulta bastante egoísta esta decisión. La misma persona que hace apenas unos meses daba un discurso acerca de la inversión que debe hacerse en este deporte para que siga creciendo ahora toma esta decisión sin tener en cuenta a aquellos a quienes impactan directamente.
Esta mujer se ha comprometido a cambiar el fútbol femenino en Francia, incluida la construcción de un estadio propio para el Olympique Lyonnais. Sin embargo, los cambios propuestos por Michele Kang al fútbol juvenil en el club francés son un duro recordatorio de que para los propietarios de equipos y clubes, el fútbol es sólo un negocio más.
Autora: Marga Martin

Fotografía: OL Féminin![]()





