
Por fin parece que en la situación de las futbolistas del Rayo Vallecano femenino, se empieza a vislumbrar esperanza. Después de una gran protesta, han sido dadas de alta de alta en la Seguridad Social, a pocos días de comenzar la competición en la Primera Iberdrola.
Situación de vulnerabilidad
Las jugadoras, han estado yendo a entrenar, durante varios días, sin estar aseguradas, pese al riesgo para la salud de las mismas, que esto conlleva, quedando expuestas a posibles lesiones.
Además, es una obligación, que es de obligado cumplimiento, para cualquier trabajador o trabajadora, pues de lo contrario supone un fraude hacia la Seguridad Social.
Tras la denuncia presentada, la inspección de Trabajo y Seguridad Social, ha comenzado a investigar la situación del grupo de trabajadores y trabajadoras.
Tambien la AFE, está invetigando el supuesto caso de discriminación laboral.
Una situación que se reitera
Esta misma historia, se repitió la temporada pasada, ya que, las jugadoras, fueron dadas de alta, a los pocos días de comenzar la Primera Iberdrola.
No existe discriminación, según el Rayo
Desde la directiva del Rayo, afirman, que no existe un trato de desigualdad, hacia las futbolistas.
Explican, que parte de la situación, es causada por la pandemia, y que debido a esta, están tomando medidas, que aunque resulten incómodas, son necesarias. Así mismo afirman, que el equipo femenino, dispone de los los mismos medios, e idéntico trato, que el equipo masculino.
A pesar de todas estas declaraciones, sobre la desigualdad hay que citar, que las futbolistas solo se han hecho una prueba anti-covid, desde el pasado 2 de agosto, pese a estar entrenando colectivamente, con los riesgos que la actividad conlleva. Además, se desconoce el motivo, por el cual, no pueden aparcar su vehículo, dentro del recinto de la ciudad deportiva, a diferencia de sus compañeros de la plantilla masculina, los cuales no tienen ningún problema para hacerlo.
Autora: Sora Garay
Fotografía: Rayo Vallecano





