Entrevista exclusiva a Carolina Arbeláez: «Yo huelo y me gusta el éxito»

La centrocampista colombiana mejor jugadora de la Liga Águila 2018 y bronce en la Copa América de futsal, nos habló de cómo llega al Deportivo La Coruña.

Carolina está lista para la segunda mitad de Liga Primera Iberdrola con el Dépor. “No me conformo, llego al club con muchas expectativas”. “Seguiré aportando mi máximo potencial no sólo dentro de la cancha, sino fuera de ella para continuar dando ejemplo de lo que soy como ser humano”.

El equipo de Manu Sánchez va quinto en la tabla de clasificación en su primera temporada. Es el equipo revelación y sólo ha perdido frente a los favoritos: Barcelona, Atlético de Madrid y el Levante; justo quienes lo superan en posiciones. La colombiana ha trabajado desde su primera academia de futsal en Sabaneta para recorrer las diferentes categorías de selecciones de fútbol femenino nacionales y terminar en Atlético Nacional; club que le dio la oportunidad de convertirse en la mejor jugadora de la liga colombiana en 2018. Sin embargo, Se va del club de sus amores para el país que siempre había tenido en mente: España. “Es un gran paso, es una de las decisiones más importantes de mi vida. Es ir a jugar a una de las ligas más competitivas del mundo”. “La bonita fortuna de ir al Dépor es como un sueño para mí”.

Carolina llega para reforzar el rombo en mitad de campo, característico de este Dépor revelación, formado entre Iris Arnáiz, Tere Abelleira, Alba Merino y la venezolana Gaby García. Formada -como Tere- en futsal y por sus características será́ la acompañante o el cambio natural de Iris quien es la que flota entre la línea de la defensa y el centro del campo y quien siempre o casi siempre es quien genera la salida al ataque del Dépor. “Estoy muy agradecida porque el Dépor confió en mi talento y, que no suene a presión pero, debo hacer muy bien las cosas desde el principio”.

De Colombia lo extrañará todo: su familia, su casa y al Atlético Nacional. La decisión de irse para las jugadoras en Colombia es muy fácil cuando la competencia sólo dura 2 meses. “Aquí falta incentivar el talento bruto y evidentemente más continuidad. Las mujeres en Colombia estamos pidiendo más competencia, sólo eso. Es claro que el fútbol femenino viene creciendo y la acogida del público ha sido muy bonita”. Sin embargo, está muy segura que encontrará personas maravillosas, que va a vivir experiencias únicas y que -el Depor- seguro será su segundo hogar.

La volante que fue parte del 11 ideal de la pasada liga 2019 en Colombia es la segunda de tres hermanas. Pilota de avión sino hubiera sido futbolista pero, jugadora de fútbol desde los 6 años; en las calles, con hombres, como iniciaron casi todas las mujeres de esta generación. Apoyada desde siempre por sus padres. “Al principio a mi mamá no le gustaba mucho el fútbol, me decía: ‘es un deporte de hombres, mucho contacto, etc.’. Me metió a clases de otros deportes pero pronto se dio cuenta que lo que me gustaba era el fútbol. Luego ya me llevó a mi primer club de fútbol de mujeres en Sabaneta donde crecí”.

La volante que fue parte del 11 ideal de la pasada liga 2019 en Colombia es la segunda de tres hermanas. Pilota de avión sino hubiera sido futbolista pero, jugadora de fútbol desde los 6 años; en las calles, con hombres, como iniciaron casi todas las mujeres de esta generación. Apoyada desde siempre por sus padres. “Al principio a mi mamá no le gustaba mucho el fútbol, me decía: ‘es un deporte de hombres, mucho contacto, etc.’. Me metió a clases de otros deportes pero pronto se dio cuenta que lo que me gustaba era el fútbol. Luego ya me llevó a mi primer club de fútbol de mujeres en Sabaneta donde crecí”. Su madre, de hecho hace parte de uno de sus goles más recordados: Colombia estaba en el grupo de la muerte para clasificación al Mundial de Azerbaiyán Sub17, transitaba el minuto 75 ante Venezuela -era el juego que debían ganar-  y perdían por un gol. Felipe Taborda llama del banco a Carolina, “usted tiene un talento y yo tengo una fe” -le dijo. Entró a la cancha y la primera pelota que tocó fue el gol del empate después de un pase de Leicy Santos. Debut de ensueño. Lo celebró mirando a las gradas donde estaba una manchita amarilla que resultó ser su madre y padre que habían llegado de sorpresa.  “Los 10 minutos más emotivos de mi vida”.

A los 24 años, se marcha de Colombia cumpliendo otro de sus sueños como futbolista, hacia una liga que cada vez gana más en competencia, talento, profesionalismo y legalidad; donde esperamos que pueda seguir desarrollándose como deportista.

 

Autora: Liliana Viáfara

Fotografía: El Colombiano

 

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