
El partido arrancó con un dominio claro del conjunto asiático, que movía el balón con paciencia y amplitud, buscando abrir espacios ante un Camerún bien plantado atrás. Las norcoreanas rondaban constantemente el balón, lanzando centros y disparos desde todos los ángulos, aunque sin la puntería necesaria para romper el cero a cero.
Camerún, en cambio, supo resistir. Ordenadas y compactas, esperaron su momento para salir a la contra con velocidad. Justo cuando pensábamos que nos iríamos a vestuarios con el empate, llegó el golpe africano: Tiwa ponía el 0-1 en el marcador y rompía la igualdad. El tanto, en el último minuto de la primera parte, premiaba la eficacia y el esfuerzo defensivo camerunés.
El despertar asiático tras el descanso
La desventaja no alteró el guion de Corea del Norte, que regresó al campo decidida a transformar su dominio en goles. Su juego se volvió más vertical, sus ataques más insistentes, y la presión adelantada comenzó a asfixiar la salida rival. Camerún apenas podía pasar de medio campo y recurría al físico para frenar las embestidas.
El empate llegó como consecuencia natural de esa insistencia. En una jugada a balón parado, Wom Sim apareció en el primer palo para desviar de cabeza y establecer el 1–1. El grito de gol liberó a todo el equipo, que redobló su intensidad en busca de la remontada.
Wom Sim, heroína en el descuento
Los minutos finales fueron un monólogo norcoreano, con Camerún atrincherado en su área y la portera africana multiplicándose para mantener el resultado. Pero en el último suspiro, cuando el empate parecía sellado, Wom Sim volvió a aparecer: la delantera atacó el espacio, ganó la posición en el salto y conectó otro impecable cabezazo para sellar el 2–1.
La remontada, gestada a base de insistencia y fe, reflejó el carácter de un equipo que no se rinde ni cuando el reloj se agota. Camerún cayó con dignidad, víctima del desgaste y de la falta de oxígeno en los últimos minutos.
Una victoria de convicción
Corea del Norte se llevó un triunfo merecido por ambición y constancia, mostrando un fútbol dominante y ofensivo que terminó por romper la resistencia rival. Wom Sim firmó una actuación memorable, decisiva en las dos áreas, y se convirtió en la figura indiscutible del encuentro.
Camerún, pese a la derrota, dejó muestras de talento y sacrificio, pero pagó caro el repliegue prolongado y la escasez de llegadas en la segunda parte.
En un duelo intenso y cambiante, Corea del Norte encontró premio a su perseverancia y a una goleadora que decidió creer hasta el final.
Ficha técnica
Corea del Norte: Kim Son-Gyong; Su-Rim Kim; Ri Jin-A (c); Jin-Ju Ryu; Jin-A Yun; Rye-Yong Pak (Ye-Rim Ri, 52’); Chong-Gum Eh; Kyong-Im Ri; Kum-Mi Pak (Ui-Gyong Ri, 65’); Won-Sim Kim; Jong-Hyang Yu.
Entrenador: Song Sung Gwon.
Camerún: J. Mabou; M. Ngo; J. Ayissa; C. Mafor; C. Aghogue (Y. Ngassa, 51’); B. Dule (V. Ngali, 73’); M. Mbouke; D. Tsongo; Y. Zoua; A. Tazanou (B. Avana, 81’); L. Tiwa (c).
Entrenadora: Ndoumou Josephine.
Goles: 0-1, L. Tiwa (45+2’); 1-1, Won-Sim Kim (75’); 2-1, Won-Sim Kim (90+8’).
Tarjetas amarillas: Para las camerunesas C. Aghogue (23’), M. Mbouke (37’) y J. Ayissa (86’).
Árbitra: Vimarest Diaz.
Asistentes: Santa Medina y Nikolett Bizderi.
Cuarta árbitra: Hristiyana Guteva.
Estadio: Mohammed VI Football Academy.
Jugadora del partido: Won-Sim Kim
Autora: Cristina Bailón
Fotografía: FIFA





