Batacazo en casa

Llegaba el Espanyol al debut liguero en casa con ganas de recuperar las buenas sensaciones de la temporada pasada, donde su fortaleza en la Dani Jarque les había otorgado una salvación anticipada, y aún más después del estrepitoso estreno liguero en tierras gallegas.

Por su parte, el conjunto de Irene Ferreras había logrado un empate frente a la Real Sociedad en el primer partido después de una primera parte en la que había estado maniatada en parte por nervios o quizás, como dijo su entrenadora Irene Ferreras, aún sin asimilar todos los cambios introducidos por el nuevo cuerpo técnico en cuanto a la forma de jugar, quería seguir mostrando la progresión en su juego que ya había demostrado en la segunda parte de dicho encuentro.

La disposición táctica dispuesta por él Valencia ponía en apuros al conjunto blanquiazul, con una superioridad en el centro del campo que dificultaba que las locales pudieran tener el control del partido. Cierto es que fueron unos primeros cuarenta y cinco minutos con pocas llegadas claras a ninguna de las dos áreas, con mucho juego en el centro del campo donde el Espanyol intentaba hacerse fuerte en el centro de la medular mientras que el Valencia intentaba profundizar por bandas con dos carrileras muy abiertas. En este primer acto, el Valencia generaría sus mejores ocasiones gracias a una de sus jugadoras más incisivas a lo largo de todo el encuentro, su atacante Renata Coleman, que intentaría con un par de zapatazos superar a una Mimi siempre bien colocada bajo palos.

No obstante, sería el Espanyol quien gozaría de la ocasión más clara del primer tiempo. Katherine Alvarado conseguía robar un balón y después de superar a su oponente se plantaba sola delante de la portera valencianista que conseguía desviar el balón a córner desbaratando la gran ocasión de gol. En el saque de esquina, Eli del Estal remataría excesivamente alto por encima del larguero.

Y del posible uno a cero, se pasaría a lo que acabaría siendo la clave del partido, el cero a uno con el tanto de la talentosa Carol. El signo del partido había cambiado por, como reconocerían ambos entrenadores en rueda de prensa, los pequeños detalles. Una incursión al espacio de Coleman, acababa con un lanzamiento rechazado en primera instancia por Mimi, el cual llegó a Bea Beltrán quien disparó a puerta, la pelota volvió a ser rechazada, en este caso por la zaga local, pero al tercer intento acababa en el interior de la portería gracias a la habilidad de Carol que buscó el hueco por el que conseguir el primer tanto.

Ese golpe fue demasiado duro para un equipo que se vio llevado al pasado más reciente de la temporada anterior cuando el balón quemaba en sus pies y se cometían demasiados errores. Por su parte, el Valencia, consciente de la ventaja conseguida, pero sabedor que no podía dejar revivir al cuadro local siguió percutiendo en ataque y generando llegadas que superaban a una zaga local que empezaba a perder esa solidez de partidos no tan lejanos en el tiempo. Las pupilas de Jaspe se estaban viendo superadas en todas las líneas, mientras que el Valencia estaba teniendo la paciencia que quizás le había faltado en la primera parte para llegar con peligro de gol a las cercanías de Mimi, una paciencia a la que había ayudado sobremanera el tanto y ventaja conseguidos.

De ahí hasta el final, prácticamente sólo habría un equipo sobre el verde y ello a pesar de los cambios introducidos desde el banquillo, buscando esa frescura de piernas y esa capacidad de ataque que hasta ese momento les había faltado a las locales. Pero en el Valencia está una de las jugadoras emergentes y que promete dar muchas alegrías a su afición. Una Asun que minutos antes había intentado un gol por la escuadra después de hacer una gran diagonal, la cual, en esta ocasión, sí que conseguiría nuevamente superar a su par y disparar ajustado al palo corto de Mimi para superar la estirada de esta. El segundo subía al electrónico y con él aún aparecían más demonios en el cuadro local que seguía sin encontrar ni la manera de frenar el juego valencianista, ni tampoco de hallar ese punto de confianza en su juego que les permitiera dar un paso adelante e ir a por el gol. Sólo la entrada de Elena Julve pareció dotar de mayor profundidad al conjunto blanquiazul, si bien las llegadas por banda y sus centros no encontraban el remate deseado hacia el gol.

Por su parte, el Valencia se seguía adueñando del centro del campo y sus salidas al ataque siempre generaban peligro. Su zaga, con una excelente Berta Pujades recién regresada a la que fuese su casa durante dos temporadas, seguía facilitando esa salida de balón a la vez que maniataba las acciones del equipo de Jaspe. El centro del campo servía constantemente balones a las entradas por banda de sus carrileras y, finalmente, Coleman encontraría el premio del gol, ese gol que había buscado a lo largo de todo el partido. Y el daño podría haber sido peor si Mari Paz, que hasta ese momento no había logrado lanzar, hubiese marcado en un disparo sorpresivo desde muy lejos, si bien su chut, que superaba a Mimi por alto, se acabaría tropezando con el larguero de la portería local.

El Espanyol sigue con las malas sensaciones, que quizás ya se pudieron prever en pretemporada, pero que se reflejaron en su máximo esplendor en el debut en A Coruña, y que se vieron refrendadas, por desgracia para él, en casa.

En palabras de Inés, la capitana, habían estado bien en el primer tiempo, pero sí que habían notado negativamente el gol visitante, pero debían seguir entrenando y luchando porque la temporada es muy larga. Por su parte, Salvador Jaspe hacía referencia a los cambios que buscaron en el descanso pero que el primer tanto visitante las había vuelto a las inseguridades de la temporada pasada, que tocaba hacer un trabajo psicológico en las jugadoras de recuperación de confianza y que se veía con fuerzas para revertir esa situación a base de trabajo. Destacó, al igual que haría después su compañera de profesión Irene Ferreras, el hecho de los pequeños detalles y que efectivamente el partido podía haber cambiado radicalmente en cuanto a la confianza de uno u otro equipo en la última jugada del primer tiempo y la primera del segundo. Quien marco primero afianzó su confianza mientras el otro se vino abajo.

Irene Ferreras incidiría en declaraciones después del partido en que su equipo había ganado en paciencia en el segundo tiempo, aprovechando la superioridad en amplitud que habían dispuesto y sabían que era por donde le podían generar peligro al contrario. Recordaba la importancia del trabajo y la paciencia para asimilar las nuevas directrices de juego introducidas por el nuevo cuerpo técnico y que debían ir partido a partido sin fijarse objetivos concretos al inicio de la temporada más allá de trabajar, confiar y evolucionar como conjunto.

Por su parte, la hoy valencianista Berta Pujadas, en su regreso a la que fuese su casa durante dos temporadas, se mostraba satisfecha por el resultado y el juego de su equipo, remarcando que habían conseguido jugar como habían preparado, con más paciencia en la segunda parte, que les había permitido llegar en mejores situaciones que en la primera, donde cierta precipitación había impedido poder finalizar las jugadas de ataque. En cuanto a su regreso, se mostraba contenta por el recibimiento del lugar donde se había sentido en casa.

 

FICHA TÉCNICA:

RCD Espanyol: Mimi, Paola Soldevila (Brenda 70’), Inés Altamira, Elba Verges, Dulce, Cristina Baudet, Letti (Ayaka 46’), Katherine Alvarado, Débora (Elena Julve 58’), Paula Moreno (Yiyi 52’) y Eli del Estal.

Valencia CF: Vreugdenhil, Cristina Cubedo, Berta Pujadas, Viola, Natalia Gaitan, Sandra, Carol (Bonsegundo 75’), Bea Beltrán, Asun Martínez (Paula Nicart 66’), Mari Paz (Gio Carreras 75’) y Coleman (Curtin 78’).

Goles: 0-1 Carol 52’, 0-2 Asun 56’, 0-3 Coleman 69’.

Colegiada: Zulema González (Colegio gallego).

Asistentes: Silvia Fernández (Colegio cántabro) y Miriam Morales (Colegio murciano).

 

Autor: Enric Solé Altarriba

Fotografía: Jordi Vinuesa

 

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