
El DUX Logroño y el SE AEM, dos rivales que se conocen bien de jugar la Primera Federación, han disputado un partido de infarto y muy emocionante que terminó con tablas en el marcador. El estadio fue un hervidero de emociones, especialmente en esos minutos finales donde cada balón se jugó como si fuera el último. Ambos equipos se miraron a los ojos, sabiendo exactamente cómo juegan sus cartas.
La historia entre DUX Logroño y AEM siempre ha sido un polvorín de emociones, con semifinales que han dejado a los aficionados con el corazón en la garganta.
Bajo la batuta de Héctor Blanco, DUX Logroño saltó al césped contra el SE AEM bajo los mandos de Joan Bacardit con un duelo de titanes en cualquier parcela del juego.
Primera mitad
El choque arrancó con un ritmo endiablado, y las jugadas a balón parado fueron las protagonistas desde el pitido inicial. Flavine, por parte de DUX Logroño, estuvo a milímetros de abrir el marcador con un cabezazo que besó el poste tras un córner. AEM no se quedó atrás y respondió con ataques punzantes, aunque sin ese toque final para atravesar el muro defensivo rival. La tensión se cortaba con un cuchillo.
Nora, del AEM, hizo temblar a más de uno con un cabezazo que parecía entrar al fondo de la red, mientras que DUX Logroño hizo vibrar el larguero con otro córner que dejó a la grada conteniendo el aliento. El primer zarpazo lo dio el AEM, en el minuto 25, Evelyn como un ave se elevó sobre la defensa y remató un centro milimétrico que dejó helados a los de Logroño, el 0 a 1 al marcador.
Segunda mitad
Tras el paso por los vestuarios, DUX Logroño salió con el cuchillo entre los dientes. Héctor Blanco movió el banquillo. El equipo se lanzó al ataque como una manada hambrienta, buscando el empate con una intensidad que ponía los pelos de punta. Paula Partido tuvo el gol en sus botas tras un barullo en el área, pero la portera del AEM, convertida en un pulpo humano, obró un milagro para evitar el tanto. Lejos de rendirse, DUX Logroño apretó los dientes y siguió martilleando la meta rival.
En el tramo final del partido, en el minuto 84, llegó el tanto local, Mia Asenjo se alzó como una gigante para cazar un centro perfecto de Paula Partido, su cabezazo fue un auténtico misil, se coló en la red y desató la locura en las gradas para el 1 a 1 que terminaría siendo definitivo.
Esta vez, sin embargo, no hubo un claro dominador. Lejos de las apuestas que daban como favorito a uno u otro, el partido fue un baile de fuerzas igualadas. Para DUX Logroño, este empate no es solo un punto en el marcador; es un grito de guerra, una señal de que las cadenas de las derrotas se están rompiendo para positivo por parte del conjunto riojano.
Autora: Cristina Sáez
Fotografía: Dux Logroño





