Saldo positivo

El nombre de la ciudad ipso facto te invita a la broma fácil, al chascarrillo espontaneo, al chiste sin conservante añadido. Y yo, que soy un payaso frustrado tengo que hacer mil malabares para no lanzarme por el tobogán de la risa. Ginebra tiene estas cosas. No es para gracias, el Atlético de Madrid no esta para cuchufletas de ningún tipo, hoy en día su juego no goza de buena salud, su fiabilidad es cuestionable, su poderío muestra grietas preocupantes, su versatilidad es angosta. No, no es ninguna broma. Las colchoneras hasta hace muy poco estaban acostumbradas a mirar hacia  arriba y tan solo ver las nubes, o el sol cuando el cielo mostraba carencia del algodonoso elemento. Actualmente por encima de ellas se asientan varios conjuntos, no solo eso, alguno más podría ocupar posiciones mas avanzadas en cuanto se pongan al mismo nivel de partidos disputados.

Toda esta pléyade de circunstancias configuraban al choque como vital para enderezar el rumbo de la nave y dejar de dar bandazos. La Champions será el calibre que medirá el crecimiento del Atleti. Arrojará luz sobre las dudas, que siempre son oscuras y disipará la bruma que impide vislumbrar el camino. Esto, o el infierno de la incertidumbre.

El Atlético de Madrid saltó al verde suizo no plácidamente como una vaca a pastar para dar leche con la que hacer ese magnifico chocolate que tienen en el país neutral, que va, más bien como ese poderoso millonario que quiere ingresar dinero evadido, con ganas y con urgencia. Querido lector pido disculpas por la licencia pero es que jugando en tierras suizas se me antojaba difícil la contención. Si, el Atleti ejercía de potentado futbolístico, jugando con solvencia, pisando área contraria con claridad, causando en la defensa local el efecto contrario al de la aspirina, es decir un dolor de cabeza continuo. No llegó el gol, si, si que llegó, aunque en la portería rojiblanca. Balón en profundidad, Van Dongen no reacciona a tiempo, Paula Serrano se adelanta y pone al Servette por delante en el marcador. El capital rojiblanco no solo no producía intereses, sino que contaba con deuda. ¡Lo que es el fútbol, y la economía!

Evidentemente las colchoneras tienen un valor al alza, Ludmila, la mujer que humilló al viento. Dos minutos después consiguió la balanza en el tanteador. Suponía comenzar de nuevo a la vez de cortar las posibles alas helvéticas. La dinámica continuó bajo los mismos parámetros, tal fue el calco que al dominio visitante le correspondió un nuevo zarpazo local. Otro balón largo por la derecha y entre el despiste de Van Dongen y la salida alocada de Peyroud cometen un penalti que vuelve a situar con ventaja a las suizas. Dos llegadas, dos goles, cien por cien de eficacia. Esta claro que en ese país saben de intereses y réditos.

El entrenador de las chicas del Manzanares vio clara la situación. El Atleti hacía aguas por la banda derecha, por tanto movió las piezas, colocó a Guagni por la izquierda, a Van Dongen en el centro junto a Tounkara y a Aleixandri por la derecha. A la defensa colchonera le ocurrió como a mucha personas con la edad, se asentó. Se mostró con seguridad y presteza. Las bandas tomaron más profundidad y presencia, siendo esto notorio y básico en el engranaje de juego.

La segunda parte no dio respiro y de haber habido espectadores a alguno se le hubieran atragantado los últimos bocados del bocadillo. Ludmila, como no, cabecea una pelota pasada por su compañera de  correrías en la vanguardia, Deyna. Efecto balsámico para el beneficio rojiblanco. Control, dominio, más precisión, entrada por las bandas, desborde y como no, Ludmila fabricando delicatesen de las sobras, es decir yendo a presionar un balón al fin del mundo sin aparente importancia, robándolo y centrando para que «su compañera de correrías en la vanguardia, Deyna» hiciera saltar la banca suiza poniendo el muy merecido dos a tres. A partir de aquí quedó patente la superioridad rojiblanca, pudiendo incluso conseguir una renta más beneficiosa, una diferencia que si no sentenciara  la eliminatoria, si al menos la pusiera muy cuesta arriba. Finalmente podemos  decir que se hizo justicia a tenor de lo propuesto por unas y por otras ya que Laurent conquistó el cuarto rayando el límite del tiempo.

Las rojiblancas vuelven de Ginebra con una borrachera de goles. Era de esperar.

 

FICHA TÉCNICA

Servette: Thalmann, Soulard, Abbé, Hurni, Spalti, Gilliot (Sarrasin 68´), Paula Serrano (Felber 83´), Lagonia, Maendly, Arfaoui (Fleury 61´) y Marta Peiró (Duclos 83´)

Entrenador: Eric Severac

Atlético de Madrid: Peyraud-Magnin, Guagni, Tounkara, Aleixandri, Van Dongen, Amanda, Santos (Laurent 73´), Meseguer, Duggan (Knaak 67´), Deyna y Ludmila (Elena 92´).

Entrenador: Dani González

Goles: 1-0 Paula Serrano 18´. 1-1 Ludmila 20´. 2-1 Logonia (p) 32´. 2-2 Ludmila 47´. 2-3 Deyna 55´. 2-4 Laurent 90´.

Colegiada: Henrikke Nervik (Noruega)

Amonestaciones: Tarjeta amarilla para las jugadoras locales Paula Serrano 69´y Maendly 71´.

 

Autor: Emilio Mahugo

Fotografías: Atlético de Madrid

 

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