Contra el coronavirus: La lucha por la vida

Vivimos malos tiempos a causa de la pandemia del coronavirus. El Covid-19 nos ha obligado a todos a cambiar los hábitos y nos ha restringido hasta la movilidad. Un problema mundial, aunque en este artículo nos ciñamos solo al fútbol femenino español, el cual vio finalizada la campaña pasada ante la ola de contagios y fallecimientos que padecimos. En la actualidad, vuelve el fútbol, vuelve la competición y esta coincide, como todos ustedes conocen, con un fatal rebrote en todo el país. Los diferentes gobiernos, central, autonómicos y otras instituciones se han visto obligados a tomar medidas drásticas que, mucho nos tememos, serán solo la punta del iceberg de lo que nos espera. La RFEF, como organizadora de la mayoría de las competiciones de fútbol femenino, también ha aplicado una serie de protocolos sanitarios de obligado cumplimiento que todos debemos cumplir y asumir, porque este es un problema que nos atañe a todos. Unas medidas avaladas y aprobadas por el CSD, las cuales ha puesto en conocimiento de las federaciones territoriales, los clubes, futbolistas, entrenadores y árbitros, un protocolo reforzado para la vuelta a las competiciones oficiales de ámbito estatal y carácter no profesional de la presente temporada, en el que se recogen las medidas a adoptar en todos los ámbitos del fútbol y el futbol sala.

La RFEF ha preparado una “plataforma digital” donde, mediante la web, todos y cada uno de los clubes, futbolistas, etc. podrá enviar la documentación necesaria y las declaraciones responsables de cada uno de ellos, que tienen carácter obligatorio, así como una Guía práctica que explica los pasos que hay que seguir de una forma sencilla.

El objetivo es establecer unas bases de tipo sanitario y operativo mínimas y comunes para todas las competiciones, incluidas las de carácter internacional que están bajo la tutela organizativa de la RFEF, así como para las concentraciones y actividades que se realicen en todo el país por selecciones españolas y comités técnicos de árbitros. Todo ello estará, naturalmente, condicionado por la evolución de la pandemia y las decisiones de las autoridades, tanto estatal, como autonómicas y locales.

La RFEF señala en el comunicado que “El incumplimiento de las obligaciones establecidas en el Protocolo de la RFEF supondrá la aplicación de las medidas disciplinarias de conformidad con el Código Disciplinario de la Federación”.

Esto no es algo baladí, es muy serio y debemos respetar estas medidas por seguridad propia y ajena. Todos estamos en la misma batalla, queramos o no, y debemos asumirlo y acatarlo. Así, la propia RFEF habla de principio de autoresponsabilidad para adoptar esta postura y de que “con su actuación personal y responsable, garantizarán la salud propia, la de sus familias y la de las demás personas que comparten la afición por la práctica del deporte federado”.

Como es lógico, se considera «una obligación esencial de todos los futbolistas, entrenadores, árbitros, asistentes, auxiliares, empleados en contacto directo con los futbolistas, etc. la comunicación inmediata y precoz al responsable del club y, de estos a la RFEF o la federación territorial según el caso, de cualquier indicio de posibles síntomas sospechosos de la infección del COVID-19, para tomar las medidas adecuadas de seguridad, tales como la adopción el aislamiento inmediato y la no presencia individual en entrenamientos o competiciones cuando se tenga sospecha de estar infectado o se haya estado en contacto con alguna persona de la que hubiera sospechas de estarlo«.

«Para velar por el cumplimiento de este protocolo y garantizar que se aplique correctamente, los clubes deberán nombrar un Delegado de Cumplimiento del Protocolo (DCP), que debe ser alguien con el suficiente prestigio y autoridad dentro del club para garantizar que todos los integrantes cumplan con las obligaciones establecidas. Este será quien informe a la árbitra de lo acontecido y esta última no dará comienzo a los encuentros hasta no tener constancia del cumplimiento de todas las medidas sanitarias».

En todas las instalaciones donde se desarrolle un partido el organizador del mismo, sea el club que actúa como local o la RFEF, o la respectiva federación territorial cuando sea en campo neutral, deberá designar un Responsable de Higiene (RH) que posea conocimientos específicos y prácticos sobre la instalación y su funcionamiento, cuya responsabilidad será revisar los principios operativos del Protocolo con las autoridades locales pertinentes, y asegurarse de que se apliquen correctamente en la instalación todos los principios, recomendaciones y medidas de higiene aquí establecidas».

«Para el control estrictamente sanitario de las competiciones oficiales de ámbito estatal se crea la figura de Jefe Médico Federativo (JMF) de la RFEF”, añade el comunicado.

En caso de que se detecte un positivo en un equipo o durante el periodo de desarrollo de los entrenamientos o durante el calendario de competición de ámbito estatal y carácter no profesional, el protocolo determina que todos los clubes y los miembros individuales de los mismos están obligados a comunicarlo a la consejería de Sanidad y al ayuntamiento correspondiente, y a la propia RFEF”. Dicho protocolo establece también “las condiciones en que deben desarrollarse los entrenamientos y partidos, desplazamientos y alojamientos, y el acceso a las instalaciones, fijando números máximos de personas por zonas y colectivos en los estadios y pabellones”, informa la circular que prosigue señalando que “la resolución del desarrollo de las competiciones regulares, así como las decisiones estimadas en la afectación de la continuidad de la misma será responsabilidad de la RFEF”.

En relación al público la RFEF delega responsabilidades a cada club que actúe como anfitrión que será el que deba regular en función de la normativa sanitaria dictada en el territorio y de su propia capacidad de cumplimiento. Estos deberán comunicar a la RFEF el cumplimiento de los requisitos formales que fije la respectiva Comunidad Autónoma y acreditará ante la RFEF el cumplimiento de los mismos mediante declaración responsable, señalando en cada momento el número máximo de espectadores que permite en cada uno de los partidos.

Finalmente, en cuanto a los medios de comunicación se refiere el comunicado señala “que se aplicarán con carácter prioritario las normas que hubieran dictado al respecto las autoridades autonómicas y/o locales, y si no las contenidas en este documento, entre las que figuran que la prensa se situará en la grada y no a pie de campo o pista; que las ruedas de prensa previas y posteriores al partido pueden celebrarse mediante un sistema de videoconferencia/en remoto y que las entrevistas a jugadores y técnicos se realizarán en todo caso fuera de las instalaciones deportivas y de manera individualizada, un único periodista con un único participante en el evento”.

Esto, repetimos, se debe acatar y obedecer a rajatabla. Desde luego, Reinas del balón así lo hará y, aunque nuestros fotógrafos y redactores vean dificultada su labor y hasta puede que impedida, asumiremos, respetaremos y, por supuesto, cumpliremos estrictamente. Por el bien de todas y todos y también por nuestra propia salud, claro está. Nos jugamos mucho todos los españoles y también el mundo entero y si queremos que esta situación se acabe y el coronavirus sea derrotado hay que sacrificarse, también en el aspecto periodístico, porque solo así lograremos que, más pronto que tarde, todo vuelva a la normalidad, de lo contrario esta situación catastrófica persistirá para siempre.

 

Autor: Luis Fernando Ramos

Fotomontaje: Lorena Peña

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