Las jugadoras de la selección venezolana denuncian abusos

Jugadoras denuncian abusos

Vergüenza y dolor. Vergüenza ajena por este tipo de situaciones, que de ninguna de las maneras nadie debe sufrir, incluso más vergüenza, si es que cabe, al tratarse de niñas, niños y jóvenes. Dolor, porque nadie que se pueda considerar ser humano puede no sentirlo. No debería darse en ningún ámbito, aunque resulta aún más sangrante cuando salpica al mundo del deporte.

Lo que no se puede hacer es mirar a otro lado, barrer y esconder la basura debajo de la alfombra. Hay que mirar de cara al problema, denunciar, hacerlo público con nombres y apellidos, que los culpables no queden impunes, airearlo a los cuatro vientos. Difícil, la situación lo es, pero nada peor que el silencio. Hay que acabar con esta lacra.

Las jugadoras de la selección venezolana han decidido plantarse y dar la cara ante el acoso, abuso, físico, psicológico y sexual ocasionados por el entrenador KENNENTH ZSEREMETA. El intento es dar luz a los acontecimientos y también evitar su repetición en el futuro. Los hechos comenzaron a suceder en el año 2013 y continuaron hasta el 2017.

La juventud de las jugadoras tendió a normalizar ciertas situaciones de ningún modo normales ni aceptables. El entramado  generado por KENNENTH contaba con un cómplice, WILLIAMS PINO. Es muy, muy complicado tomar incluso conciencia de lo que está sucediendo, en la cabeza de las jugadoras seguro que hubo mil ideas que llevaban a normalizar la situación, hay que contar con su juventud, y este dato es básico para entender la facilidad de la manipulación.

El comunicado de Deyna Castellanos no deja ninguna i sin su punto. Es un paso importantísimo, el primero, el más complicado. Ahora, es el turno de las autoridades, investigar y sancionar todo lo que pueda ser sancionable. Que no le tiemble la mano a nadie, este es el camino para evitar que esta vergüenza vuelva a suceder. Nuestros niños y niñas tienen el derecho a vivir, a practicar deporte en libertad, sin miedo. Hay que extirpar este estigma de nuestro mundo.

Comunicado de Deyna Castellanos

 

 

 

Autor: Emilio Mahugo

Fotografía: Deyna Castellanos

 

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