El estadio santiagués de San Lázaro llevará el nombre de Vero Boquete

La comisión de condecoraciones del ayuntamiento de Santiago aprobó el pasado jueves el cambio de denominación del coliseo compostelano, que pasará a llamarse Estadio Municipal Vero Boquete de San Lázaro.

La decisión tomada hace apenas seis días fue unánime y sin duda un gran paso más para el deporte y el fútbol femenino. Vero Boquete, a la que apenas hace 25 años no le permitían jugar con los niños de su edad en su ciudad natal, Santiago, recibe ahora este homenaje como “el mayor reconocimiento posible y la mayor muestra de cariño”, tal y como expresaba en los medios tras conocer la noticia.

Vero Boquete no es sólo una de las mejores futbolistas del panorama gallego, sino también una de las grandes deportistas del país. Con 31 años, la media punta santiaguesa, puede presumir de ser la primera española en estar nominada al Balón de Oro, de convertirse en la primera futbolista de España en ganar la Liga de Campeones, y de conseguir una medalla de bronce al Mérito Deportivo. Su carrera futbolística es brillante. La que fue capitana de la selección internacional y aún considerada sin duda una de las mejores futbolistas del país, Vero Boquete comenzó jugando en la Liga española, en equipos como el Zaragoza y el Espanyol. Más tarde cruzó el charco para calzarse las botas en ciudades como Nueva York y Chicago, y después regresó a nuestro continente, dónde formó parte de importantes clubes como el Bayern o el Paris Saint-Germain. Actualmente, forma parte de las filas del Beijing BG Phoenix, y en cuanto a su futuro, es un tanto incierto y la española no descarta ninguna opción.

La futbolista gallega no solo destaca por sus méritos deportivos, sino por ser una clara defensora y luchadora del deporte femenino. En el 2015 fue nombrada por la UEFA embajadora del fútbol femenino y siempre se ha mostrado reivindicativa respecto a los temas de igualdad en el mundo deportivo. Es por ello, por lo que este homenaje cobra una especial importancia para Vero Boquete, que se muestra “muy contenta, feliz y orgullosa” de que el estadio de la ciudad que le vio dar sus primeras patadas al balón lleve ahora su nombre, ya que no solo es un reconocimiento individual, sino una forma de visibilizar y apoyar al fútbol femenino.

Aunque no es la primera vez que un coliseo lleva el nombre de una futbolista, este si que es el de mayores magnitudes. En Vilagarcía de Arousa le concedieron ese honor a Mari Paz Vilas, también internacional gallega, y en terrenos mallorquines, unas instalaciones polideportivas llevan el nombre de Melisa Nicolau. Ahora, San Lázaro, estadio que acogió numerosos encuentros de primera y actual casa del Compostela, equipo de tercera división, lucirá el nombre de una de las grandes deportistas de nuestro país y servirá, esperemos, como ejemplo a seguir para que no sólo el fútbol, sino el deporte femenino en general, se posicione en el lugar en el que debe de estar y reciba el reconocimiento que se merece.

 

Autora: Inés Martínez

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