
Cuando el fútbol se vuelve relato: la tarde en la que el Deportivo conquistó Logroño
El partido entre DUX Logroño y Deportivo ABANCA se cerró con un 0-4, un marcador que, aunque contundente, no alcanza a contar toda la historia que se escribió esta tarde en Las Gaunas. Bajo un cielo que parecía contener la respiración, el conjunto gallego firmó una actuación que fue mucho más que una victoria: fue una declaración de intenciones. Desde el primer silbido, el balón habló con acento atlántico y la tarde se transformó en un viaje que invitaba al espectador a quedarse, a mirar más allá del resultado y descubrir los matices de un partido lleno de capas y emociones.
Un inicio que marcó el pulso del partido
El DUX Logroño salió con la determinación de quien defiende su casa y su orgullo. Empujado por su gente, intentó imponer ritmo y carácter en los primeros compases, buscando que el partido se jugara donde más cómodo se sentía. Sin embargo, el Deportivo ABANCA no tardó en descifrar ese primer intento de guion. Con presión alta y circulación rápida, fue ganando metros y confianza, como quien toma aire antes de lanzarse a nadar en aguas abiertas.
El primer gol de Pizarro en el minuto 17, cayó como una grieta en un muro que parecía firme. Fue una jugada elaborada, tejida con paciencia y culminada con la precisión de quien sabe exactamente a dónde quiere llegar. A partir de ahí, el partido empezó a inclinarse, casi de manera silenciosa, hacia un solo lado del campo. ABANCA movía la pelota como si pasara páginas de un libro ya conocido, encontrando espacios donde antes solo había piernas y dudas. El segundo tanto de Paula en el minuto 25, no solo amplió la ventaja, también consolidó una sensación de control que se palpaba en cada pase.
Las emociones también juegan su partido
Para el DUX Logroño, cada intento era un acto de fe. Buscaba una chispa que encendiera la reacción, una jugada que devolviera la esperanza a la grada. Pero enfrente había un equipo sereno, que entendía el ritmo del encuentro y sabía cuándo acelerar y cuándo dormir el balón.
La segunda mitad confirmó lo que ya se intuía. Lejos de conformarse, el depor apretó el acelerador. El tercer gol también de Pizarro en el minuto 58, terminó de romper el equilibrio emocional del duelo y el cuarto de Lucía, en los compases finales, fue la firma elegante al pie de una obra bien ejecutada. Más allá del resultado, quedó la sensación de haber presenciado algo más que un partido: un relato en movimiento, escrito con botas, pases y silencios.
Porque al final, el fútbol no solo se mide en goles, sino en la huella que deja en quienes lo viven. Y esta tarde, en Logroño, esa huella fue profunda y clara.
Ficha técnica
DUX Logroño: Miralles, Valderas, Masferrer, Colomina, Martín (Leitner 61´), Perera (Margarita 81´), Isina, Falfán (Rebeca Costa 46´), Mawete, Scannapieco (Laura Martinez 46´) y Salomé (Asenjo 73´).
Entrenador: Héctor Blanco
Deportivo ABANCA: Pereira, Vázquez, Ortíz (Raquel García 46´), Vera, Barth, Lucía Martínez (Redru 46´), Ainhoa, Olaya, Pizarro (Marisa 69´), Paula Gutiérrez (Eva Dios 76´) y Lucía Rivas (Apóstol 69´).
Entrenador: Fran Alonso
Goles: 0-1 Esperanza Pizarro (17′), 0-2 Paula Gutiérrez (25′), 0-3 Esperanza Pizarro (58′), 0-4 Lucía Rivas (64′)
Tarjetas amarillas: Lucía Martínez (41´)
Árbitra: Elisabeth Calvo
Asistentes: MªVictoria Miralles y Misty Kovari
Cuarta árbitra: Alejandra Raza
Estadio: Las Gaunas
Espectadores: 16.000
Autora: Cristina Molina
Fotografía: RC Deportivo Abanca





