
Real Sociedad venció al Deportivo ABANCA por 1-4 en el partido de octavos de final de la Copa de la Reina. Riazor vio cómo el Dépor luchó con el corazón en la mano, encendiendo pequeñas luces de esperanza que se apagaban una a una ante la calma y la precisión de las donostiarras. Cada pase, cada remate visitante parecía escrito con tinta, y con el pitido final, la emoción quedó flotando en el aire, mientras la victoria viajaba hacia San Sebastián.
Un golpe temprano que marcó el ritmo
El fútbol, en ocasiones, tiene la dureza de un libro que no permite reescrituras. Y el primer capítulo en Riazor lo escribió Intza Eguiguren en el minuto 10, aprovechando un desajuste defensivo para adelantar a la Real Sociedad. Ese gol tempranero, en un envite tan exigente como este, encendió la chispa de la ambición visitante y sembró dudas en el Dépor, que tuvo que recomponer su narrativa casi desde el inicio.
Como suele ocurrir en estos duelos de Copa, la pasión no se mide solo en goles. Deportivo ABANCA, con su camiseta empapada de ilusión, trató de dibujar un relato propio: Paula Gutiérrez recortó distancias y devolvió el aliento a Riazor con un gran tanto que encendió los corazones de los presentes. Fue un instante de luz en medio de una mañana compleja, un recordatorio de que este deporte se escribe con corazón antes que con estadísticas.
La calidad visitante hace valer su superioridad
Pero la Copa es, también, escenario de justicia competitiva. La Real Sociedad, equipo asentado entre los puestos altos de Liga F, sacó todo su arsenal ofensivo para sellar el pase. Edna Imade, con su inteligencia y definición, volvió a aportar dos tantos que enterraron las opciones gallegas de soñar más allá del empate. Ya en el tiempo añadido, Lucía Rodríguez puso el 1-4 en el marcador, un golpe final que cerró la eliminatoria de forma contundente. Un resultado duro, quizá excesivo, para un Deportivo ABANCA que compitió con orgullo y no perdió la cara en ningún momento.
La derrota que enseña más que cualquier victoria
Más allá del resultado, sobresale la lectura humana de este Deportivo ABANCA: un equipo que, pese al marcador, nunca bajó los brazos y que compitió con dignidad frente a un rival superior.
Este revés en la Copa de la Reina cierra una página de 2025 que ha estado marcada por retos y lecciones, y abre otra en la que el Dépor buscará en Liga F la fortaleza necesaria para crecer, aprender de los errores y, sobre todo, recuperar el pulso en su lucha por la permanencia. La Copa, aunque efímera, regaló instantes de belleza y de carácter que quedarán en la memoria de su afición.
Mientras, la Real Sociedad, por su parte, se marchó de Riazor con la sensación de haber hecho lo que se esperaba de ella. Sin estridencias ni alardes innecesarios, pero con la firmeza de un equipo que sabe competir cuando la Copa aprieta. Ganó con talento, con paciencia y con esa madurez que no siempre se ve, pero que suele aparecer en los momentos decisivos.
Ficha técnica
Deportivo ABANCA: Gómez, Novo, García (Rivas 68´), Vázquez, Ortiz (Martínez 68´), Enrique, Artero, Gutiérrez (Pizarro 79´), Bárbara (Lucía Martínez 68´), Cabral (Dios 79´) y Marín.
Entrenador: Fran Alonso
Real Sociedad: Arrula, Aguirrezabala, Florentino, Rodríguez, Emma (Moraza 60´), Marcos (Arola 60´), Cahynova, Guridi (Jacinto 60´), Lavogez (Lucía Pardo 79´), Edna y Eguiguren (Eizagirre 79´)
Entrenador: Arturo Ruiz
Goles: 0-1 Eguiguren (10´), 0-2 Edna (57´), 1-2 Gutiérrez (70´), 1-3 Edna (77´), 1-4 Rodríguez (90+2´)
Tarjetas amarillas: Florentino (66´), Eizagirre (84´), Novo (90´)
Árbitra: Ylenia Sánchez
Asistentes: Alicia Gamero y Lorena Novas
Cuarta árbitra: Alejandra Raza
Estadio: ABANCA-Riazor
Espectadores: 32.490
Autora: Cristina Molina
Fotografía: Real Sociedad





