Melbourne City campeón de la W-League

Por fin llegaba el punto culminante de la temporada y la ansiada final entre los dos conjuntos que habían sido los últimos campeones de las dos últimas temporadas. Además, el conjunto ganador, aparte de salir reforzado rompería el empate a tres títulos que tenían hasta este momento ambas escuadras.

Las citizens llegaban a la final tras una temporada inmaculada en la que sólo habían cosechado un empate con un total de once victorias en temporada regular más las dos cosechadas en playoff. Además, en semifinales se habían impuesto con suma facilidad a las vecinas de Sidney, las Wanderers, y es que este equipo de Melbourne cuenta entre sus filas con diferentes jugadoras internacionales que les ha permitido además desplegar un juego de toque diferente en el estilo impuesto desde sus hermanas mayores en Inglaterra.

Por su parte, Sidney, que se había mostrado muy irregular a lo largo de todo el campeonato, había apretado los dientes en el tramo final para asegurarse nuevamente su presencia en las rondas finales, y había conseguido superar al otro conjunto de Melbourne en semifinales con un tempranero gol de Latsko, aguantando los embates de su rival en semis. Con esa victoria optaban nuevamente al reinado en la liga pudiendo repetir el éxito del año anterior.

Empezó el encuentro con las pupilas de Ante Juric que salieron a intentar sorprender a las citizens conscientes que si las dejaban desplegar su juego podían acabar con el partido sentenciado demasiado pronto. Las primeras llegadas fueron precisamente de las hasta ese momento aún vigentes campeonas, primero en un disparo excesivamente cruzado de Sofía Huerta y posteriormente en un disparo desde el vértice derecho del área defendida por Williams, a la que había llegado en un uno contra uno Siemsen, si bien el disparo de esta sería fácilmente atajado por la cancerbera local.

Con esta situación de partido, con un conjunto de Sidney llegando más al área rival, aunque sin la convicción necesaria para mover el electrónico, llegaría el minuto quince y en este la jugada que acabaría decidiendo la final. Una cesión dentro del área de Van Egmond para su capitana, el eje sobre el que gira éste equipo, Catley engancharía un disparo con la zurda ante el que estaría muy desafortunada en su intervención Bledsoe que no supo atajar ni rechazar el esférico y que acabó por introducirse ella misma en el interior de su portería.

A partir de entonces y con la tranquilidad del marcador a favor y sabiendo que su oponente tendría que remar a contracorriente el resto del encuentro, además del mazazo de verse por detrás en el marcador por una acción puntual desafortunada de su cancerbera, las pupilas de Vidosic empezaron a desplegar su juego, y una de sus jugadoras más importantes Carpenter empezó a llegar por banda y pisar el área en diferentes ocasiones para servir balones a sus compañeras en la zona de finalización.

El asedio sobre la portería de Bledsoe empezó a hacerse constante e incesante. Ahí es donde apareció la verdadera calidad de la cancerbera de Sidney, desafortunada en el gol, pero que con sus intervenciones evitó que la final quedara sentenciada definitivamente antes de tiempo. Primero tuvo que emplearse a fondo en una gran estirada a su lado izquierdo frente al disparo de Van Egmond. Frente precisamente a la holandesa tuvo una intervención determinante la cancerbera aussie, al rechazar con el pie un balón que la atacante citizen había aprovechado ante el error en la salida de la zaga visitante.

Poco podría haber hecho, eso sí, en un centro chut cruzado desde el lado derecho de Luik que no acabó en el interior de la portería de Bledsoe porque en el último instante el larguero evitó el tanto.

Y en el minuto 35 se produjo una de esas jugadas que podía haber cambiado un poco el signo del partido, cuanto menos dado la posibilidad al conjunto de Juric de haber puesto el equilibrio en el marcador. Un centro desde el lado derecho de Sofía Huerta tropezaba en el brazo de la capitana citizen Catley, quien se daba cuenta de esa circunstancia pero que se veía sorprendida al igual que el resto de personas presentes en el estadio al ver que la colegiada no señalaba la infracción y sólo concedía saque de esquina. El conjunto de Sidney dispondría de la última antes de coger el camino de los vestuarios para el descanso en lo que sería una nueva intervención de Williams que no quería quedarse atrás en el protagonismo bajo palos de su compañera Bledsoe y que permitiría a su equipo mantener la ventaja antes del descanso.

Se esperaba un segundo tiempo apasionante, se preveía que Sidney intentaría volver a salir en tromba en busca del empate y lograrlo aprovechando esos compases iniciales en los que, como en el primer tiempo, el conjunto de Vidosic tardara en asentarse sobre el verde. Y a punto estuvieron de conseguirlo en un uno contra uno de Sofía Huerta frente a Williams. La cancerbera tocó lo justo el esférico chutado con potencia por la atacante de Sidney permitiendo que llegara la omnipresente Carpenter para justo antes que la pelota traspasara la línea de gol evitarlo alejando el esférico.

Reaccionaría el conjunto de Melbourne ante esa acción de máximo peligro, primero con una llegada por banda de, quién si no, Carpenter, y después en un disparo cruzado de Simon que salía lamiendo el poste derecho de una ya batida Bledsoe. Nuevamente sería la lateral Carpenter quien llegaría a las inmediaciones del área, pero su disparo pareció más un centro que no encontró ni portería ni compañera de remate.

A renglón seguido, una asistencia desde la línea de fondo de Simon para Van Egmond permitiría a la holandesa tras un gran giro sobre sí misma disparar sobre el marco de una Bledsoe que nuevamente respondía con una gran estirada para detener el esférico.

Llegado el cuarto de hora final del encuentro y con diferentes cambios en el once de Juric que veía que se les escapaba la final llegaron dos acciones de gol prácticamente seguidas el cuadro visitante. Primero en un remate de cabeza a la salida de un saque de esquina ante el que respondería Williams atajando el esférico no dejándose sorprender y acto seguido minutos después nuevamente sería decisiva la intervención de la cancerbera Citizen para evitar el empate ante un disparo de Ibini que desviaría Williams lo justo para desviar la trayectoria del esférico y evitar que entrase en su portería.

A pesar de necesitar asediar el marco contrario para buscar la prórroga, no volvería a contar el equipo de Sidney con más llegadas al marco contrario que pudieran hacer pensar en la igualada. Por su parte, Melbourne tuvo la posibilidad de sentenciar el encuentro cuando éste ya llegaba a su fin, primero en las botas de la recién incorporada Watt un disparo que atajó Bledsoe, permitiendo precisamente la cancerbera en otro error impropio de su calidad, que el balón rebotara en las botas de Van Egmond que a punto estuvo de entrar en su portería.

Un final que pone el broche de oro a una temporada para enmarcar de las citizens que han acabado tanto la temporada regular como los playoff sin haber cosechado una sola derrota. Y es que empezaron la temporada empatando contra Newcastle en el único partido disputado que no ha acabado con derrota, enlazando una racha de trece victorias hasta el título final hasta lograrlo. Significativo también el hecho de ser el conjunto más goleador con 27 tantos a los que añadir los 6 de playoff, habiendo sólo encajado 4 goles más el encajado en semifinales.

 

FICHA TÉCNICA

Melbourne City: Lydia Williams, Rebekah Stott, Emma Checker, Lauren Barnes, Ellie Carpenter, Aivi Luik, Stephanie Catley, Yukari Kinga (Milica Mijatovic 67’), Emily van Egmond, Claire Emslie y Kyah Simon (Ally Watt 85’).

Entrenador: Rado Vidosic.

Sidney FC: Aubrey Bledsoe, Lindsay Elizabeth Agnew, Alanna Kennedy, Ellie Brush, Ally Green, Taylor Ray (Mackenzie Hawkesby 85’), Teresa Polias, Natalie Tobin (Amy Sayer 73’), Sofia Huerta, Veronica Latsko y Remy Siemsen (Princess Ibini 63’).

Entrenador: Ante Juric.

Goles: ​0-1 Stephanie Catley (15’).

 

Autor: Enric Solé Altarriba

Fotografía: Melbourne City

 

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