
11.500 personas se reunieron en el Nuevo José Zorrilla para vibrar en un auténtico homenaje al fútbol femenino de Pucela
El Real Vallalodid Simancas volvió a jugar en el Nuevo José Zorrilla un año después y batió su récord de entrada en el derbi frente al Atlético Lince. Un partido que más que un simple partido fue una verdadera fiesta para rememorar la pasión de la ciudad vallisoletana por el fútbol femenino. Ayuntamiento, club y asociaciones culturales de la zona colaboraron para hacer del encuentro un evento magnífico y volver a hacer historia.
El club pucelano de apenas dos años ha vuelto a demostrar el compromiso y la vinculación que tiene con su ciudad. El equipo blanquivioleta organizó un prepartido en el que homenajeó a la primera generación de futbolistas pucelanas. Además de conciertos, hubo bailes y recibimiento en el descanso a la cantera femenina y masculina del Real Valladolid. El ambiente solo podía ir a mejor con una victoria. Así que las jugadoras se motivaron tanto que acabaron ganando 7-0.
Era difícil mejorar la entrada del año pasado, que reunió a 11 mil personas, pero con todo este espectáculo el Valladolid Simantas consiguió volverse a superar y dejar claro que, en las gradas, son de una categoría superior. Y, lo más importante, que Pucela es una ciudad que está involucrada en el desarrollo del fútbol femenino.
Una pasión de más de 50 años
El amor por unos colores no surge de un día para otro, Se crea con tiempo, dedicación y una idea común con la que la gente de la zona se vea identificada. Así se entiende el arraigo que tiene el fútbol en Valladolid. Una ciudad que siempre que ha podido se ha volcado con el fútbol femenino.
Este sentimiento nació en Pucela en 1970. Un grupo de amigas se reunió para hacer un equipo que representase a la ciudad en un deporte en el que la rama femenina estaba empezando a tener su auge (hay partidos de fútbol femenino registrados desde 1914, pero no es hasta la década de los 70 cuando empieza a tener verdadera repercusión). Dentro de esa plantilla había mujeres que incluso no habían jugado al fútbol en su vida, pero el sentimiento por su ciudad y por el resto de compañeras que amaban el deporte y buscaban poder jugarlo igual que los hombres hizo que todas se reunieran y disfrutaran.
De esa generación de futbolistas fueron parte las hermanas Orobón. Carmen hizo el saque de honor en el homenaje y hace unos días comparaba junto a su hermana Toñi cómo se respetaba el fútbol de antaño: “es extraño que hace 50 años nos tuvieran respeto a nosotras, podían habernos dicho ‘vete a fregar’ pero nunca jamás oímos nada”. Además, habló sobre lo que sentía por el fútbol y por su equipo: “Para mí, de lo más grande. Ni cine, ni música ni nada, el fútbol es todo y el Valladolid más. Y de todos los deportes, de baloncesto, balonmano, hockey línea…”. Lo dice Carmen Orobón. Una mujer, que es la abonada nº183 del Real Valladolid y que no tiene un número menor porque se borró las temporadas que jugó en el femenino porque le salía gratis.
Algunos años duros que sentaron la base de lo que vendrá
Lamentablemente, el equipo de Carmen y Toñi acabó desapareciendo. Según afirman ellas, algunas estaban en edad de echarse novio y en esa época aún era difícil compaginar diferentes cosas e incluso a algunas simplemente no las dejaban. Obviamente no era su caso. En casa de las Orobón siempre han sido muy modernos, muy forofos del fútbol y, por supuesto, del Real Valladolid.
En los años 80, el fútbol femenino vallisoletano entró en peligro de extinción. De hecho, Tania Castro, hoy entrenadora de la base femenina del Valladolid Simancas, fue la primera niña federada en el fútbol mixto de Castilla y León en el año 1991. Es decir, pese a que hubo equipos no terminaron de influenciar a las generaciones futuras o, por lo menos, no hubo esa conciencia hasta ese momento.
Precisamente, Tania, fue una de las jugadoras del primer Real Valladolid oficial. Fue en el año 2009. La RFEF introduce una modifcación en la Superliga femenina e invita a dos Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) de primera masculina y cuatro de segunda para participar en la competición. El Real Valladolid se encontraba entre ellas y decidió competir. Para ello, se dedicó a reunir a las mejores jugadoras de la zona para que compusieran el equipo.
La RFEF había prometido a los invitados que no habría descensos en las dos primeras temporadas. Esto era una medida para lograr estabilidad en las ligas femeninas y que los equipos se consolidasen. Sin embargo, en la segunda temporada, si hubo descensos. El Real Valladolid quedó último y en julio de 2011 desapereció. El club atribuyó el suceso a que los costes económicos eran inasumibles para la entidad.
Nueva etapa
En 2022, con la llegada de Ronaldo Nazário a la presidencia del club, se vuelve a apostar por el fútbol femenino. La entidad blanquivioleta decide fusionarse con el Club Deportivo Villa de Simancas. Alfonso Fernández, por aquel entonces presidente del Villa de Simancas habló en su momento de la importancia de esta adhesión para la ciudad: «La creación de un equipo sénior femenino que cuelgue de la estructura del Real Valladolid es un proyecto ilusionante, serio y muy importante para el Club, ciudad y provincia«.
El club se encuentra en la Liga Gonalpi, 5ª categoria nacional. Ahora mismo está 2º, buscando, algún día, poder llegar a lo más alto y devolver a la ciudad, a su afición y a la historia de Valladolid todo el amor que le está dando año a año.
Autor: Jorge Siso
Fotografía: Real Valladolid Femenino







