
Era el partido de vuelta de una final de playoff. Todo o nada. El Real Oviedo y el UDG Tenerife B llegaban igualadas tras el empate (1-1) en la ida. En juego, una plaza en Primera RFEF. Noventa minutos, prórroga y penaltis. En San Claudio se jugó un partido inolvidable para el fútbol femenino asturiano.
San Claudio se llenó como nunca. Más de mil personas abarrotaron el campo José Ramón Suárez Fernández. Y, Ahí, una afición entregada que consiguió ver a su equipo subir a primera en casa.
El Real Oviedo salió valiente. Helena Torres, enchufada desde el inicio,se hizo notar entre las rivales. En el minuto 6, un doble larguero a punto estuvo de abrir el marcador. En el 19’, llegó el premio: córner desde la izquierda, peinada en el primer palo y, desgraciadamente para las visitantes, gol en propia puerta de Bárbara. Con este 1-0 la tensión se podía palpar.
Aun así, el gol no relajó a las locales. El Tenerife empezó a ganar metros y a apretar en cada disputa. Todo el peligro llegaba a balón parado. Así pues, llegó el empate, justo antes del descanso. Córner desde la derecha, centro de Valentina y cabezazo de Lidia Sánchez. 1-1. Otra vez todo igualado.
Segunda parte
Tras el descanso, se podría decir que el partido bajó de revoluciones. Las fuerzas empezaban a flaquear. El Tenerife adelantó líneas y el Oviedo sufría. Anina entró para dar aire en ataque. Las de Suarez aguantaban como podían. Aún así, tuvieron sus opciones: un mano a mano de Sheila Garrido que salvó Ariana Álvarez, un tiro de Carlota Acín… pero el marcador ya no se movió. Tocaba prórroga.
Las jugadoras estaban al límite. Física y mentalmente. El Oviedo resistía, encerrado atrás por momentos. La grada empujaba, sus voces eran el respaldo para soñar con Primera. La esperanza no se perdía. Marina Crespo entró como último cambio. Y con ella, llegó la fe.
Nada se decidió en los 120 minutos. Todo se jugaría desde los once metros. Y entonces, la tensión se volvió insoportable.
Llegan los penaltis…
El primer penalti, fuera. El segundo, también. El tercero, lo paró Saray. El cuarto, lo paró Ariana. Los nervios eran absolutos. Andrea Sordo se rompió el tobillo al lanzar su penalti. Silencio en San Claudio. Lágrimas y angustia. Pero el equipo no se rindió.
Carlota Acín y Anina marcaron. Saray volvió a parar. Era su tarde. La gloria quedaba en los pies de Marina Crespo, y no falló. Gol, final, ascenso y locura colectiva.
El Real Oviedo femenino, en solo su segundo año de existencia, ya es equipo de Primera RFEF. Un ascenso agónico, merecido y cargado de emoción.
Ficha técnica
Real Oviedo: Saray, Gema Ginés (Igle, 76’), Marta Arias, Marina Martín, Andrea Sordo, Saray Elorza, Laura Aguado (Marina Crespo, 109’), Sheila Garrido (Pradilla, 91’), Helena (Carlota Acín, 76’), Laurina (Anina, 60’), Vera Rico.
Entrenadora: Andrea Suárez.
UDG Tenerife B: Ariana Álvarez, Gómez, Bea Borrego, Lidia Sánchez, Valentina Morales, Eulalia, Bárbara, Esther (Irene, 70’), Yaretzi (África, 70’), Lara, Ana Urzainqui (Ainhoa, 76’).
Entrenador: Antonio Jesús González.
Árbitra: Sara Ovies García.
Goles: 1-0 Bárbara (19’), 1-1 Lidia Sánchez (44’).
Tanda de penaltis: 0-0 Bea Borrego; 0-0 Andrea Sordo, 0-0 Eulalia; 0-0 Vera Rico; 0-1 Bárbara; 1-1 Carlota Acín; 1-1 Gómez; 2-1 Anina; 2-2 Lara; 3-2 Marina Crespo.
Tarjetas amarillas: Bárbara (41’), Lara (113′).
Estadio: Campo de Fútbol José Ramón Suárez Fernández.
Autora: Mercedes Tejedor
Fotografía: Real Oviedo Femenino





